Algodón, un año de frío y plagas

  • El cultivo del Bajo Guadalquivir ya convive con las colmenas y se está obteniendo miel de algodón La fortaleza del euro perjudica al agricultor andaluz, ya que el precio internacional se fija en dólares

Una vez más la campaña del algodón en Andalucía se ha visto afectada por la climatología poco favorable para el cultivo. A pocas fechas de finalizar la recolección estaban a punto de alcanzarse las 130.000 toneladas entregadas a las desmotadoras correspondientes a 16.493 operaciones. Con las últimas entregas pendientes tal vez se alcanzarán las 140.000 toneladas.

Esto supone una reducción de más de un 30% de la producción respecto al año pasado, cuando se recogieron más de 190.000 toneladas. Las bajas temperaturas que retrasaron la siembra y el desarrollo de las plantas y las lluvias no han llegado en el momento más oportuno para el cultivo, ya que se dejaron sentir la pasada primavera, cuando no convenía. Si a ello se suma que en las provincias de Córdoba y Jaén ha habido además un problema de plagas se comprenden las causas de la significativa merma.

Ya a comienzos de la campaña se sabía que se había reducido la superficie sembrada en un 6%, pasando de las 68.000 hectáreas de la campaña pasada a las 64.100 actuales.

El secretario general de COAG- Andalucía, Miguel López, asegura que "la campaña no es para tirar cohetes". Las lluvias que cayeron en octubre retrasaron algo la recolección, aunque como no resultaron finalmente muy copiosas no perjudicaron demasiado la calidad del algodón que se entregaba a las desmotadoras.

Respecto a las plagas que han afectado al cultivo, sobre todo en las provincias de Córdoba y Jaén, el dirigente de COAG lamenta que los agricultores se hayan encontrado con problemas en la autorización ministerial de un producto defoliante como el Tidiazurón, ya que no es un compuesto nocivo para el medio ambiente.

Este año, la habitual polémica sobre la petición de la autorización de cultivo del algodón transgénico, apoyada por las organizaciones agrarias Asaja y UPA, parece haberse quedado al margen de la campaña, aunque muchos defiende la introducción de estas variedades porque evitarían el daño que producen las plagas.

Sin embargo, desde COAG, así como desde las organizaciones ecologistas, siguen mostrando su rechazo a las variedades genéticamente modificadas, advirtiendo también del riesgo de contaminación en que puede colocar al algodón tradicional.

Precisamente los cultivadores de algodón están satisfechos de estar incrementando la producción integrada y eliminando un buen número de plaguicidas que antes se utilizaban. Hasta tal punto apuestan por esta vía que se ha conseguido compatibilizar el cultivo del algodón en la zona del Bajo Guadalquivir con las colmenas de abejas, una producción que puede resultar complementaria . De hecho, ya en la actual campaña se ha obtenido y se va a comercializar miel de algodón.

Actualmente, se cultiva algodón en 123 pueblos, repartidos por cinco de las ocho provincias andaluzas. En Andalucía hay unas 6.000 explotaciones de algodón, el 92%, de menos de 20 hectáreas, y que generan más de 800.000 jornales.

En una reciente visita de la consejera de Agricultura, Elena Víboras, a uno de los principales municipios productores de algodón, Lebrija, se plantearon las posibles ayudas a las que los agricultores podrían acceder en el próximo marco financiero 2014-2020. En este sentido, la consejera ha subrayado que la Junta estudiará las medidas que puedan contribuir a mejorar la viabilidad de los sectores productivos de la zona, para incluirlas en el Programa de Desarrollo Rural (PDR) 2014-2020, que se encuentra actualmente en elaboración.

Precisamente los flecos pendientes sobre las ayudas acopladas en la Política Agraria Común (PAC) aún pueden incidir notablemente en la cuantía del apoyo a este cultivo. "El problema es que la Unión Europea no cumple con los compromisos del Acuerdo de Adhesión, en el que se estipulaba el tratamiento a esta producción", explica Miguel López.

Por otra parte, el algodón, cuya rentabilidad viene marcada en buena medida por los precios internacionales, se encuentra ahora con el problema de un euro fuerte, lo que no favorece a la producción europea, ubicada básicamente en España y también en Grecia.

"El euro está sobrevalorado en estos momentos y eso beneficia a Alemania, pero a los que nos fijan precios con referencia al dólar, como es el caso del algodón, supone una pérdida de valor de la fibra", continúa López.

El secretario general de COAG también llama la atención sobre el incremento de costes que soporta el agricultor, sobre todo en fertilizantes, electricidad, gasolina y semillas. "Se ha puesto a unos precios insostenibles, de no arreglarlo nos cargamos el sistema productivo, porque cultivar algodón en estas condiciones es muy complicado", concluye.

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