Aceptan 11 años de internamiento por violar a la menor de Baena

  • La Audiencia condena a seis años en una comunidad terapéutica a uno de los encartados, mientras que el otro asume cinco años de prisión por abuso sexual.

Los dos jóvenes procesados por la violación de la menor junto a la piscina municipal de Baena en el verano de 2009 han aceptado penas de 11 años de internamiento al llegar las defensas a un acuerdo con la acusación particular y con la Fiscalía después de que los procesados asumieran su participación en los hechos. Fuentes judiciales explicaron que J. A. F. H., para quien el Ministerio Público solicitaba inicialmente 14 años de prisión, cumplirá seis años de internamiento en una comunidad terapéutica. La sentencia de conformidad aprecia una eximente incompleta por tener reconocido el acusado, de 23 años, una minusvalía del 68%. La resolución también lo condena a 12 años de alejamiento por la comisión de un delito continuado de agresión sexual.

A. C. R., de 26 años, aceptó cumplir cinco años de cárcel como autor de un delito de abusos sexuales. La Fiscalía también solicitaba 14 años de cárcel para el joven, al que originalmente acusaba también de agresión, y no de abusos -que llevan aparejada una pena menor-. A. C. R. pasó un año en la cárcel después de cometer los hechos, por lo que su abogado defensor calculó que, si su conducta es buena, estará privado de libertad como máximo otros dos años antes de poder disfrutar del tercer grado. El acuerdo también fue posible porque el encartado ya ha indemnizado a la víctima con 40.000 euros.

El suceso se produjo el 2 de julio del citado año y causó una gran consternación en el municipio, pues en el suceso se vieron implicados varios menores de edad que ya fueron procesados en la jurisdicción correspondiente. Según el relato del Ministerio Público que los procesados aceptaron ayer, la víctima se encontraba en la piscina cuando se le acercó un menor con el que el año anterior había mantenido un noviazgo.

A pesar de que ella no quería, el joven empezó a tocarla debajo del agua, mientras que los otros miraban. Momentos después, el adolescente le propuso que saliera con él fuera del recinto para hablar, a lo que ella accedió pensando que le propondría retomar la relación. El chico, sin embargo, le pidió mantener relaciones sexuales, que ella aceptó.

El joven se había concertado previamente con los otros implicados, que grabaron supuestamente la relación con un teléfono móvil. Los procesados "conminaron" a la víctima a mantener relaciones sexuales con todos ellos y le advirtieron de que, "si no aceptaba, revelarían a sus padres" lo que había sucedido fuera del polideportivo.

La chica, "gravemente atemorizada y avergonzada" ante la posibilidad de que exhibieran a sus progenitores las imágenes, accedió a lo que le exigían y se la llevaron a un lugar apartado. Una vez allí, el exnovio exigió a la joven "elegir entre practicarles una felación o dejarse penetrar" por todos los que allí estaban. A pesar de negarse de forma clara y reiterada a mantener cualquier tipo de contacto sexual, "debido al miedo y a la situación de angustia que sufría", optó por ceder al chantaje y mantuvo relaciones con todos ellos, con algunos incluso en repetidas ocasiones.

En las ocasiones en que pensaban que podían ser vistos por algún vecino o viandante, dejaban a la víctima y "aparentaban estar allí sin hacer nada". Inmediatamente después, el grupo regresó a la piscina y, utilizando siempre la baza de exhibir la grabación, obligaron a la víctima a entrar en el aseo de caballeros, donde volvió a ser forzada. Allí se sumó A. C. R., que supo lo que había pasado y acudió "para cumplir sus propios impulsos sexuales".

Cuando todo acabó, la chica salió a la piscina a través del aseo de mujeres. Pese a que ella había ocultado todo lo ocurrido por temor a represalias, cuando al día siguiente regresó al polideportivo supo que lo sucedido "ya era sabido por todos". Esto hizo que "sintiera aún más miedo, vergüenza y malestar" por que volvieran a forzarla a mantener relaciones sexuales, y al fin se decidió a denunciar los hechos.

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