Antigua colonia española El contencioso brota en la política autonómica

Andalucía, España y... el Sahara

  • Griñán calificó de "muy interesante" el plan de autonomía que propugna Marruecos para el pueblo saharaui y provocó la reacción molesta y decepcionada del Frente Polisario y sus defensores

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El pasado mes de agosto, en pleno verano, el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, se fotografió risueño y cariñoso rodeado de niños saharuis de vacaciones en distintas ciudades, acogidos por familias andaluzas. Los niños vestían una camiseta blanca con la bandera de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y el lema Por un Sahara libre e independiente. A comienzos de esta semana, pocas horas después de haber aterrizado en Marruecos en su primera visita institucional, el mismo Griñán calificó como "muy interesante" el plan autonomía para el Sáhara Occidental que propugna Rabat.

¿Fue un gaje del oficio, exceso de diplomacia, jugarreta de los medios oficiales marroquíes o simplemente que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha? Esta semana también hubo fotos con niños marroquíes, beneficiarios de los convenios educativos que la Junta tiene con el país norteafricano. Por cierto, durante aquella recepción de agosto a los niños saharauis en la Casa Rosa, los asesores del presidente se afanaron en evitar cualquier foto de Griñán con los adultos de la delegación, ni representantes del Frente Polisario ni miembros de las organizaciones solidarias con la RASD.

Miguel Castro, vicepresidente de la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla y miembro de la junta directiva de CEAS-Sahara, cree sencillamente que las palabras de Griñán reflejan la dirección a contramano del presidente, traducida también en una suerte de "doble discurso", o cuando menos de doble actitud, no exenta de confusión y ambigüedad. "Cuando los niños saharauis visitaron la Casa Rosa dijo que no tenía mucho conocimiento sobre el asunto y que tendría que informarse mejor para tener una opinión". Poco después, había "aprendido pronto", dice Castro, y emite su parecer, "no se sabe si personal, del Gobierno o del partido dirigido desde Madrid".

¿El partido? ¿Qué dice? Elena Valenciano, secretaria de Relaciones Institucionales de la Ejecutiva Federal (palabras recogidas de la web del PSOE): "La resolución aprobada por la ONU abre el camino para que el pueblo saharaui pueda ejercer el autogobierno". Al mismo tiempo, elogia las propuestas de Marruecos, considerándolas "esfuerzos serios y creíbles" en el camino de la resolución del conflicto. ¿Por qué? Evidente: "Para los intereses españoles son clave las buenas relaciones con Marruecos", subraya Valenciano. Y Griñán -"lo que no puedo hacer es variar la posición del Gobierno español porque es mi Gobierno y es la posición que yo mantengo"- fue a hacer eso, a promocionar intereses empresariales, comerciales y de cooperación de la comunidad autónoma en el país vecino la semana pasada. Tan sencillo como eso. Y la propaganda oficial del régimen de Mohamed VI no desaprovechó la ocasión. Muy al contrario: tenía al presidente andaluz a tiro y no paró hasta sacarle una opinión amable con sus tesis.

"Marruecos siempre hace lo posible para que los representantes políticos de nuestro país digan lo que ellos quieren escuchar y a partir de ahí difundirlo a bombo y platillo", explica Castro. Y a pesar de que dicha estratagema es antigua, "no deja de sorprender que nuestros gobernantes nacionales y regionales continúen plegándose a Marruecos en cada visita, no sabemos si por no molestar o es que se trata del peaje que pagan por unas buenas relaciones".

La causa pro saharaui reaccionó molesta, decepcionada y con extrañeza a las palabras de Griñán, precisamente cuando el escenario internacional parece haber experimentado cambios profundos con respecto al conflicto. El panorama ya no es tan propicio para Rabat. Hasta la Casa Blanca, socio protector de Marruecos y fielmente alineado con sus tesis hasta hace muy poco, ha replanteado su posición y mira con más comprensión las reivindicaciones del pueblo saharaui. Por lo demás, la resolución de la ONU sobre el derecho de autodeterminación es clara y "las palabras de Griñán sólo apuntan tensión en la región y no responden al espíritu" que propugna Naciones Unidas, lamenta Abidin Bucharaya, delegado del Frente Polisario en Andalucía.

En su opinión, el posicionamiento del presidente andaluz "tampoco refleja el deseo manifiesto de la sociedad andaluza, que continuamente ofrece al pueblo saharaui muestras sinceras de cariño, apoyo, respeto y respaldo a nuestro derecho", recuerda Bucharaya.

Castro va más allá, y al destacar que la cooperación en materia alimentaria y, en menor medida, logística que ofrece la Administración autonómica es correcta, hace hincapié en "lo que siempre estamos diciendo a nuestros políticos: que no utilicen el Sahara como moneda de cambio, no se puede cambiar arroz por justicia ni por dignidad, porque el contencioso del Sahara es responsabilidad de España, que fue el país que abandonó a los saharauis y los dejó en manos de Marruecos, se los entregó en bandeja de plata. Por eso nuestros políticos no pueden quedarse al margen y no pueden excusarse con una limosna. El pueblo saharaui lo que quiere es justicia".

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