Andalucía supera ya los 700.000 desempleados al sumar casi mil diarios

  • España destruye puestos por primera vez en 14 años y la tasa de paro escala hasta el 11,3%

Una catarata de titulares negativos. Ése fue el rastro que dejaron ayer a su paso los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre, que sólo 24 horas antes el Gobierno ya había anticipado que serían "muy malos". Y tanto. La crisis, en todas sus facetas, se ha cebado con el empleo. Lo ha hecho en Andalucía, que a finales de septiembre sumaba ya 704.600 parados, 86.600 más que en junio. Esa cifra intimida más con un simple cálculo: casi mil trabajadores (941 en concreto) han perdido de media su puesto a diario en cualquier rincón de la comunidad. Y más de lo mismo en el conjunto del país: el número de desocupados roza los 2,6 millones (2.598.000), la cota más alta desde 2000, al agregar otros 217.200, aunque el peor síntoma de que queda lo peor, como dejó entrever ayer la vicepresidenta De la Vega, es que la maquinaria productiva ha destruido empleo por primera vez en los últimos 14 años.

Las cifras facilitadas por el INE revelan que la tasa de paro andaluz, el 18,33%, devuelve a la comunidad a niveles del último trimestre de 2003. La región tiene además dos tristes méritos: supera hasta en siete puntos la media nacional (11,33%) y sólo es rebasada en ese listado por la ciudad autónoma de Melilla, que arrastra un 23,77% de desocupados.

Con la coyuntura soplando en contra, sobre todo por el batacazo acumulado por el sector de la construcción, el mercado laboral es incapaz de absorber el incremento de la población activa (el total de personas en edad de trabajar), que al cierre de septiembre había ascendido hasta 3.844.600. La cifra supera en 46.100 andaluces el dato del trimestre anterior, un 1,21%, mientras que la escalada anual crece hasta los 152.000. Más masa laboral en un momento en el que no sólo no se crea empleo, sino que incluso se destruye.

En toda España han desaparecido 164.300 puestos de trabajo, lo que rebaja el listón de la ocupación hasta los 20,3 millones empleados (el 65,46%). El principal culpable es de todos conocidos: la construcción, que expulsa a la listas del Inem a las plantillas de cientos de empresas en apuros. El sector ha visto cómo desaparecían de los andamios hasta 57.600 trabajadores más que en el mismo periodo anterior (352.000 en total), por encima del de los servicios (47.700 más), pese al tirón que debería haber ejercido éste en época veraniega.

Los datos provinciales no son más alentadores. Almería y Granada se convierten, con un 21,74% y un 20,62%, en las dos provincias españolas con mayor tasa de desempleo. Y Huelva, por ejemplo, ha visto cómo el paro se incrementaba en su circunscripcion entre julio y septiembre hasta en un 31,27% respecto al cierre de junio. Y en ninguno de los ocho casos la tasa de desocupados baja de un alarmante 15%.

Más cifras desalentadoras: el desempleo no tiene piedad con ninguna franja de edad (aunque se ceba más con quienes se mueven entre 25 y 54 años) ni nacionalidad (la tasa de paro entre los extranjeros escala hasta el 17,45%). Y por si fuera poco, ya hay 4,1 millones de hogares en los que ninguno de sus integrantes trabaja.

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