Arenas eleva su discurso a una investidura virtual

  • Anuncia que hay que cambiar el sistema de financiación porque daña a Andalucía.

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Había cierta expectación sobre cómo enfocaría el líder del PP andaluz, Javier Arenas, este último debate de la legislatura: si de jefe de oposición, dando mandobles por doquier, o si elevaba un poco el discurso y se presentaba ante la Cámara como posible gobernante ahora que todas las encuestas los sitúan al borde o en la mayoría absoluta. Fue esto último. Y hasta el presidente Griñán lo entendió cuando mantuvo que le parecía hasta "enternecedor" que hubiera hecho "un ensayo de discurso de investidura sin que las urnas se hayan pronunciado todavía", un apunte del líder socialista que camina confusamente desde la crítica a quien se puede creer que todo está conseguido sin el veredicto de los electores o el halago a un jefe de la oposición que comenzó con lo suyo, con la crítica, pero que terminó explicando por qué se producirá, según él, el cambio en Andalucía.

Cambio fue la palabra que más pronunció Javier Arenas. De hecho, centra el lema de su precampaña y es posible que de su campaña -el cambio andaluz-, pero ayer recurrió una vez y otra a ella como una suerte de palabra talismán. "Andalucía -mantuvo- no tiene miedo al futuro, el miedo que tiene es que a que todo siga igual. El cambio ha llegado a España. La estrategia del miedo no ha funcionado; la educación pública y gratuita está garantizada; la sanidad pública y gratuita está garantizada, porque no son patrimonio del PP ni del PSOE, sino de la Constitución de la Concordia". Eso sí: Arenas admitió que "no hay que poner patas arriba todo lo hecho durante estos 30 años [los del PSOE]", aunque matizó que Andalucía está ahora mejor que hace esas tres décadas si se compara con sí misma, pero no con otras comunidades autónomas.

Estuvo mejor a la hora de defender a Mariano Rajoy y a las reformas iniciadas en sus primeros días de gobierno que en las críticas al mandato de Griñán -algunas, cansinas, aunque no por ello menos grave, como el caso del paro- y en otras erró, como cuando adjudicó a Andalucía una deuda de 25.000 millones de euros, cuando, según el Banco de España, es de 14.331 millones. Como ejemplo, recordó la satisfacción que expresó la consejera de Hacienda, Carmen Martínez Aguayo, después de su primer encuentro con el ministro homónimo, Cristóbal Montoro, en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Arenas realizó un anuncio importante: que promoverá, ante el Gobierno central, un cambio del sistema de financiación autonómica porque, en su opinión, está beneficiando a las comunidades más ricas. Los primeros indicios apuntan a que, en efecto, son Madrid y Cataluña los más beneficiados. Madrid, del PP, no lo citó Arenas, pero sí recordó que él ya dijo que ese sistema, aprobado en 2009 con el apoyo de ERC, resultaría perjudicial para Andalucía.

Sobre ello, hay matices. El balance del primer año, que fue 2009, aunque el resultado de la liquidación se conoció en junio de 2011, es que Andalucía se quedó en la media: ni bien ni mal. Pasamos de un sistema malo a otro aceptable. Sin embargo, hay dudas sobre qué habrá ocurrido en 2010 y 2011.

Carmen Martínez Aguayo no pone en duda ese sistema, pero sí la transparencia y la lealtad institucional con la que se ha venido manejando el Gobierno de Zapatero. Su Consejería calcula que le corresponderían algo más de 4.000 millones de euros. Arenas insistió: las demandas de Aguayo no se hacen ante el Gobierno de Rajoy, sino proceden del de Zapatero. De hecho, Hacienda ya presentó cinco demandas ante los tribunales.

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