Chaves dice que el debate de la bicefalia fuerza su relevo en el PSOE por Griñán

  • El congreso tendrá lugar el 12 y 13 de marzo en Sevilla, y los aspirantes tendrán que presentar entre un 20% y un 30% de avales.

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Un debate tan "ficticio" como real pero, sobre todo, tan recurrente en los medios y en la calle como para que ayer el PSOE decidiera darle carpetazo: la bicefalia. El 12 y 13 de marzo, en Sevilla, se pondrá fin a meses de dimes y diretes que, como admitió su secretario general, Manuel Chaves, han forzado el adelanto del congreso extraordinario por el que se materializará el traspaso de poder que dejará el liderazgo absoluto en manos de José Antonio Griñán. Será el presidente de la Junta y será el nuevo secretario general del partido.

Con esta maniobra se resuelve así el único fleco pendiente desde que en abril del pasado año Chaves se marchara a Madrid. Pero quedará por ver cómo configurará Griñán su Ejecutiva. Como ya sucediera cuando aceptó la presidencia de la Junta, se le ha dado carta blanca, "libertad total", para que diseñe su equipo. No habrá tutela de ningún tipo. De esta forma, aunque con menor intensidad, empezarán las quinielas para ver quiénes estarán en la nueva dirección regional. Si serán o no de la vieja guardia.

Por lo pronto, hay fichas que empiezan a moverse. Tal es el caso del vicesecretario general, Luis Pizarro. Ya hay quien apunta a que el próximo debate previo al congreso puede ser "Luis Pizarro sí, Luis Pizarro no". Chaves aseguró que quien todavía es su número dos ya le ha trasladado un mensaje claro: "Me ha dicho que él no se va a convertir en absoluto en un problema para este congreso ni para este partido". No obstante, si Griñán le consulta, le dará su opinión sobre el que es su mano derecha.

De lo que pasará con él tampoco despejó incógnitas. Seguirá con sus tareas de gobierno como ministro de Política Territorial, pero como militante del partido dejó una puerta abierta al mostrarse "a disposición" de Griñán. Un ofrecimiento, acompañado de un rotundo "apoyo incondicional", que bien le sirvió para despejar cualquier indicio de tensión entre ambos, más aún, cuando hace apenas quince días admitió haber tenido "algunas discrepancias" con él en relación a la fecha del congreso, y que rebajó hasta el punto de afirmar que "no ha habido ningún problema de fondo".

Esas divergencias se han resuelto al alimón y con el visto bueno de la Ejecutiva regional, aunque Chaves dejó caer que "el criterio y opinión determinantes" han sido los del presidente andaluz. No podía ser de otra forma tras el cierre en falso que intentaron los dos en noviembre de esta polémica y que desde entonces no ha dejado de saltar a la palestra -en aquella ocasión comparecieron los dos juntos, mientras ayer lo hizo Chaves con el secretario de Organización, Rafael Velasco-.

Lo bueno de todo el proceso en estos meses es que no ha habido cambio de argumentos. Si entonces se apeló para postergar el cónclave que el partido tenía que concentrarse en la lucha contra la crisis y el paro, ahora se recicla para justificar ese "cuanto antes mejor": se adelanta para que no haya más elementos de distracción respecto de esos mismos objetivos. O como bien resumió el nuevo secretario de Política Autonómica del PSOE, Gaspar Zarrías, que siempre estuvo entre quienes consideraron que el congreso debía celebrarse de inmediato. Su reflexión: "Cuando una cosa se empieza hay que terminarla; cuando el pescado se saca de la nevera hay que comérselo porque si no, se pudre".

De la influencia que en esta decisión hayan podido tener la última encuesta del IESA, que da una ajustada victoria electoral al PP en 2012, nada de nada. "No es un factor que haya influido", sentenció Chaves, porque faltan dos años para elecciones y, además, mientras algunos ven "ruedas desgastadas" en el PSOE, el PP de Javier Arenas las tiene "pinchadas".

La expresión "asunto resuelto" aplicada por tanto a la fecha del congreso puede ser también extrapolable a lo que suceda en él. Tras los últimos 16 años de calma interna y "mayoría sólida" en el PSOE, todo apunta a que no habrá sorpresas. De hecho, su aún secretario general vaticinó un cónclave "muy tranquilo" que concitará una "gran unanimidad" en torno a Griñán. La misma que ya tuvo hace escasamente un año cuando le situó como su relevo natural. Por tanto, aquella "transición impecable" en el Gobierno andaluz no tiene por qué no repetirse en el relevo al frente del partido.

A pesar de que todo parece atado y bien atado, y del convencimiento de muchos de que la ejecutiva resultante será un "equipo ganador", no se puede descartar que pueda surgir otra candidatura. De ser así, tendrá que atenerse al nuevo marco estatutario del partido: tendrá que presentar un mínimo de avales del 20% y un máximo del 30% de los cerca de 500 delegados que asistan al congreso.

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