Chaves denuncia que los documentos usados contra su hijo han sido robados

  • El ex presidente andaluz acusa al PP de intentar abrir una "causa general" contra la Junta

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En medio de una gran bronca política, con insultos, descalificaciones, interrupciones y continuas llamadas al orden por parte del presidente, Javier Rojo, el Senado vivió ayer una jornada marcada de nuevo por la ofensiva del PP contra el vicepresidente primero y ministro de Política Territorial y Administración Pública, Manuel Chaves, a quien volvió a reclamar la dimisión por los casos de los ERE y Matsa y por la actividad de su hijo, Iván Chaves, como supuesto comisionista o intermediario. Sobre esta nueva acusación contra un familiar directo, Chaves replicó al diputado popular Rafael Salas que los "documentos y papeles" utilizados contra su hijo fueron "robados". Iván Chaves denunció el robo ante la Policía Nacional en Sevilla.

En la misma línea que ofreció por la mañana tras un acto en el Ministerio de Política Territorial y Administración Pública, el ex presidente andaluz explicó que hace dos años, coincidiendo con el arranque de otra campaña electoral, alguien inició "una campaña de difamación contra mí utilizando a mi familia". "Hubo una querella ante el Tribunal Supremo y éste la archivó con el voto unánime de todos los miembros. Por tanto, no hubo nada. Simplemente quedó la calumnia", recordó. "Ahora -continuó-, cuando estamos en una precampaña, vuelven a iniciar otra campaña de difamación utilizando de nuevo a mi familia. En la primera ocasión fue mi hija y ahora es mi hijo. Incluso he visto que algunos periódicos han sacado la fotografía de mi madre, fallecida hace algunos años".

Chaves calificó de nuevo ante el senador del PP, Rafael Salas, de "deleznable e impropio de una sociedad democrática" el uso de la familia para "destrozar políticamente al adversario", y le pidió que si aprecia alguna irregularidad o ilicitud en la actividad profesional de su hijo, que lo lleve a los tribunales. "Me provoca una profunda repulsión lo que algunos como ustedes están dispuestos a hacer por llegar al Gobierno", insistió.

El senador Salas no provocó que Chaves perdiera en ningún momento la compostura, a pesar de imputarle la autoría del fraude en los ERE, y acusó a su hijo de estar implicado en una trama de "abuso de poder, tráfico de influencias, puertas que se abren, deudas que se pagan y tramitaciones que vuelan". No se puede decir lo mismo de la bancada socialista, que se incendió con las palabras del popular y provocando continuas llamadas al orden de Rojo.

Más áspero y bronco aún resultó el debate entre el vicepresidente tercero y la senadora andaluz del PP Patricia Navarro, que llegó a calificar al hijo de Chaves de "aprovechado y caradura". Pero alcanzó el culmen cuando aseguró que el modus operandi de su familia era "el abuso y el trato de favor". Con los senadores del PSOE indignados, Navarro clamó que "esto huele a Guerra, al caso Juan Guerra", y pidió, como su compañero de bancada, la dimisión de Chaves. Después de reclamarle que respetara las decisiones políticas, el ex presidente andaluz, en un gesto de templanza política, entró en las descalificaciones vertidas contra su hijo: "Si usted está llamándole caradura, ¿qué le puedo responder yo a usted? No lo voy a hacer por respeto a usted y por respeto a esta Cámara".

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