Condenado por abusos sexuales continuados a dos niñas de seis años

  • Un hombre de 65 años jugaba con las menores en una plazoleta de Huelva con el consentimiento de sus padres.

Le conocían en el barrio y gozaba de la confianza de buena parte de los vecinos de la calle Nuevo Parque y alrededores. V.M.V., en prisión preventiva desde su detención el pasado año, tenía una doble cara.

De puertas hacia afuera, este hombre de 65 años se comportaba (y era considerado) como una especie de abuelo de los niños que se concentraban a diario en la plazoleta. Era habitual verlo jugar con los pequeños, a veces bajo los ojos de los mayores y con conocimiento de los padres.

Pero V.M.V. tenía una de sus caras oculta: bajo el disfraz de un abuelo protector se escondía un pederasta que se dedicaba a abusar de niñas cuando los ojos de los mayores no estaban pendientes de sus movimientos. Sus actos fueron finalmente descubiertos por las secuelas psicológicas que sufrieron sus víctimas.

Este nuevo caso de agresión sexual a menores ha llegado a juicio, aunque la vista no ha llegado a celebrarse al producirse un acuerdo de las partes. V.M.V. ha sido condenado por un juzgado de lo Penal de Huelva a cuatro años de prisión por dos delitos de abusos sexuales continuados a dos niñas de seis años de edad, pena a la que se suma una orden de alejamiento tanto de las pequeñas como de sus familias por espacio de cinco años una vez que esté en libertad, cuando acabe de cumplir la condena, y el pago de una indemnización de 2.500 euros a cada una de las víctimas por los daños que han sufrido.

Según el relato de la Fiscalía, los abusos se produjeron entre los últimos meses de 2008 y marzo de 2009 y tuvieron como escenario la plazoleta en la que solían jugar los niños junto a la calle Nuevo Parque.

En la primera agresión a una de las pequeñas, el hombre -que no tenía hasta entonces ningún antecedente penal- le realizó tocamientos en varias ocasiones y le llegó a mostrar su pene. No fue la única víctima.

Actos idénticos practicó posteriormente con la segunda de las niñas, que sufrieron secuelas psicológicas y cambios de conducta tras las agresiones.

A la vista, que estaba fijada para el pasado miércoles aunque finalmente no llegó a celebrarse, estaban citadas cuatro personas en calidad de testigos, además de dos agentes de la Policía Nacional que participaron en la investigación de las agresiones y el grupo de psicólogos que asistió a las víctimas para prestarles ayuda.

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