Condenado a 18 años el joven que disparó a su novia en Rute

  • La Audiencia sentencia a 15 años de prisión al amigo del autor material del crimen, considerado cooperador necesario del asesinato pese a su minusvalía psíquica

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial ha condenado a 18 años de prisión a Manuel G. R., el joven que mató a su novia en Rute propinándole dos disparos por la espalda con una escopeta de caza. El tribunal condena, además, a 15 años de cárcel a Manuel R. C., amigo del autor material y la persona que le prestó el arma de fuego. Y ello pese a que el jurado popular consideró probado que el procesado padecía una anomalía psíquica. La condena recoge la tesis del fiscal delegado de Violencia de Género, Borja Jiménez, y aplica las penas que solicitó tras hacerse público el veredicto. 

La sentencia considera probado que Manuel G. R. inició en junio de 2005 una relación con Carmen Romero, que entonces contaba 16 años. Pero a los pocos meses el noviazgo empezó a deteriorarse, con muchas discusiones "provocadas casi siempre por Manuel por su personalidad violenta y celosa", recoge la resolución. Por esta razón, la adolescente rompió varias veces, aunque ante la insistencia del procesado siempre volvían. Pero el 11 de septiembre de 2006 fue diferente, y Carmen "dio por finalizado definitivamente su noviazgo", y ello pese a comentarios como que "si no volvía con él se mataba o la mataba a ella". 

La tragedia se desencadenó el 12 de septiembre. Los dos encartados estuvieron realizando unos trabajos de albañilería, y Manuel G. R. "comentó insistentemente" a su amigo que quería que la chica le devolviera el teléfono móvil que fechas antes le había regalado. Aquel mismo día, sobre las 21:00, Manuel G. R. se dirigió al centro de menores para hablar con su ex, pero no pudo porque la chica había salido. 

Enfadado, sobre las 22:00, fue a casa de su amigo, pues sabía que tenía una escopeta de caza. Cogió también cartuchos de bala y perdigones "para causar a Carmen algún mal", algo que, según la sentencia, sabía su amigo y a pesar de ello no lo impidió. En el coche de Manuel G. R., ambos regresaron al centro de menores y la esperaron hasta las 23:30, hora en que la víctima debía llegar porque terminaba la hora permitida de paseo. Estando allí, el asesino vio cómo la chica salía del domicilio de un vecino y se aproximaba caminando al centro. Una vez a su altura, Carmen se dirigió a él, le devolvió el móvil y le pidió que la dejara tranquila. 

"O eres para mí o no eres para nadie. Corre, puta, que te mato", le respondió su exnovio, quien con un "rápido movimiento" sacó del maletero la escopeta. Las dos chicas, al presentir lo que estaba a punto de ocurrir, empezaron a correr en dirección al centro mientras gritaban, pero ello no impidió el crimen. Con la escopeta en las manos, el asesino se desplazó al centro de la calle y, "con ánimo de matar", efectuó tres disparos de forma seguida. El primero alcanzó a la chica en la zona baja de la espalda, le reventó cuatro vértebras y la derribó, lo que aprovechó para tirar de nuevo. El segundo disparo le dio en el glúteo derecho, y el tercero y último se perdió en una de las fachadas. La chica sufrió heridas tan graves que quedó parapléjica. Así vivió hasta agosto de 2009, cuando las heridas causadas por los disparos se complicaron y le provocaron la muerte como consecuencia de numerosas infecciones.

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