Empresarios de Almería recriminan al Gobierno la falta de inversiones

  • Lanzan un ultimátum al Ejecutivo al considerar que la "desigualdad de oportunidades" lastra a la provincia

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El empresariado almeriense, en comparecencia conjunta de los presidentes de Asempal y Cámara de Comercio, lanzó ayer un serio aviso al Gobierno de Rajoy. Han permanecido en silencio, mudos y prudentes, sin levantar la voz ni cuestionar los incumplimientos de una legislatura en blanco en materia de Alta Velocidad. Pero su paciencia roza el límite y antes de que el Ejecutivo del PP se ponga con los presupuestos generales del próximo año quieren lanzar un ultimátum para recordarles las promesas de que, una vez llegado a Murcia el AVE, centrarían toda su atención y esfuerzo inversor en la provincia almeriense.

Y nada mejor que tirar de agravios comparativos para no dejar lugar a dudas. ¿Recortes? ¿Crisis? La provincia de Orense, con casi la mitad de habitantes y de Producto Interior Bruto que la de Almería, ha recibido en cuatro años más de 2.000 millones de asignación presupuestaria para la implementación de la línea con la Meseta. Nada menos que 578 en el ejercicio en curso frente a los menos de 200 millones que han llegado a Almería durante la legislatura. De hecho, este año no se va a ejecutar ni un euro de los 107 millones previstos porque sigue sin adjudicarse el tramo entre Pulpí y Cuevas, el único que podría haber impedido cerrar un mandato para olvidar.

La lluvia de millones que ha bañado los municipios de Galicia y el eje central Madrid-Extremadura a lo largo de la legislatura evidencia que el Ministerio de Fomento sí puede destinar grandes partidas y ha priorizado unas provincias y comunidades sobre otras. En los dos últimos años ha invertido más de 5.000 millones de euros en las líneas del AVE para poner en funcionamiento casi un millar de kilómetros con los que llegar a ocho capitales en la recta final de legislatura. Un reparto injusto a juicio de la patronal almeriense que cuestiona la "desigualdad de oportunidades e inferioridad de condiciones" que ha generado el Gobierno, un pesado lastre para el progreso de la economía y los sectores productivos de Almería.

Ni la media docena de visitas a Madrid de los empresarios y las delegaciones del PP almeriense ni las presiones de los socialistas ante el año electoral han conmovido lo más mínimo a la ministra de Fomento, Ana Pastor, quien sólo cedió una licitación del tramo de Pulpí a Cuevas y para colmo va con retraso. No sólo fijaron las partidas más bajas de la historia para infraestructuras durante los cuatro años de legislatura, sino que, además, no se ha ejecutado ni la mitad de lo comprometido. Los empresarios se preguntan qué pasa con el estudio de viabilidad de la línea del Almanzora o con la mejora de la conexión ferroviaria a través de Bobadilla. "Cuesta tan poco el intercambiador, pero no existe voluntad política", critica José Cano, de Asempal. "Esas inversiones garantizan puestos de trabajo y actividad económica que nosotros no hemos tenido", lamenta Diego Martínez Cano, su homólogo en la Cámara de Comercio de Almería.

Ya hay 21 ciudades en España con líneas de Alta Velocidad, casi una treintena al concluir el curso actual, y la provincia, por eso de que como buena gallega la ministra no se ha querido mojar, continúa sin un horizonte de finalización. Y no sólo ocurre con el AVE. En los últimos años se han aparcado proyectos fundamentales para su progreso como el soterramiento y los accesos al puerto, además de la supresión del paso a nivel de El Puche, cuya licitación se ha venido anunciando desde abril de 2013. La Alta Velocidad está en vía muerta y los empresarios la quieren resucitar aún sabiendo que Almería no es Orense.

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