Las aguas del Estrecho se convierten en un escenario habitual de episodios contaminantes

  • En casi diez años se han sucedido vertidos y colisiones en una zona de gran tránsito por mar

Los buques Fedra y Tewa cogieron ayer el relevo de la primera plana informativa de otras embarcaciones como el Sierra Nava o el New Flame, que provocaron casi tantos ríos de tinta como combustible vertieron al mar.

El escenario común es el Estrecho de Gibraltar, donde desde hace casi una decena de años se han sucedido varios accidentes entre barcos. El 16 de julio de 2000, el Ciudad de Tánger y el Ciudad de Ceuta colisionaron por la falta de visibilidad que produjo una densa niebla. El siniestro se saldó con cinco muertos y 18 heridos.

En agosto de 2001 se produjo un vertido de dos kilómetros por un fallo en el trasvase de fuel desde la gabarra Eileen al buque inglés Kest Reiland. Eileen protagonizó un episodio similar en 2005, provocando un vertido de 7.000 litros de fuel por aguas de la Bahía de Algeciras.

La gabarra Spabunker IV se hundió en enero de 2003 cargada con 1.300 toneladas de fuel; al mes se extrajo todo el combustible.

El monocasco Venamagna perdió el ancla y navegó a la deriva durante varios días en 2003 cargado con 70.000 toneladas de combustible.

Hasta cinco meses hicieron falta para retirar las setenta toneladas de combustible que dejó el Sierra Nava a finales de enero de 2007 en aguas gaditanas.

El caso más reciente es el del New Flame, hundido en aguas de Gibraltar en agosto de 2007 tras chocar con el Torm Gertrud. Un año después continuaban los trabajos de extracción de los restos. El propio Ejecutivo del Peñón admite la existencia de unas 10.000 toneladas de residuos pegados al casco que impiden su extracción.

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