manuel pérez moya. presidente del cabildo de la catedral de córdoba

"Existe un acoso hacia la Iglesia y una manipulación de la verdad"

  • El presidente del Cabildo cordobés reflexiona sobre la polémica que rodea la Mezquita-Catedral y sobre la situación en la que se encuentra el histórico edificio

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Manuel Pérez Moya (Hornachuelos, 1948) ocupa la presidencia del Cabildo de la Catedral de Córdoba desde hace siete años y todavía le queda uno más de mandato. Ahora, el organismo celebra el 775 aniversario de la consagración de la vieja Mezquita al culto católico mientras arrecian las voces que reclaman la titularidad pública del monumento y acusan a la Iglesia de tratar de ensombrecer su pasado islámico. Pérez Moya es un sacerdote afable, que rehúye de polémicas pero al que se le nota molesto por lo que él considera una injusticia con la labor de la Iglesia en defensa del templo. Le tranquiliza, eso sí, que la Unesco haya decidido ampliar la protección del monumento justo cuando más se especulaba con la posibilidad de que ocurriese lo contrario.

-La polémica sobre la Catedral, sobre la Mezquita, arrecia. Pero antes de hablar de eso, ¿cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan en su conservación?

-El principal reto que siempre tenemos que enfrentar es que hay que mantenerlo vivo, y eso es complejo dadas sus singularidades. Tiene que estar muy cuidado, pues debe cumplir su doble función de edificio religioso dedicado al culto y de monumento histórico que recibe miles de visitas turísticas. Las pequeñas obras y reparaciones son constantes, y ahí el Cabildo hace un esfuerzo continuo para que cualquier eventualidad se pueda solucionar de tal modo que nunca haya que cerrar el edificio y pueda acoger así tanto a los cristianos que vienen a celebrar sus liturgia como a los turistas. Nosotros en el Cabildo nos dividimos en equipos para centrarnos en distintos apartados y ser así más eficientes. El cuidado requiere una importante inversión y se lleva más de un tercio de nuestro presupuesto. En números, le podría decir que en torno a un centenar de personas trabajan en estos cometidos; o sea, que cien familias dependen de forma directa de esta labor de mantenimiento. La tarea no es fácil. Es un edificio muy especial, y aunque ahora mismo no sufre ningún problema grave es necesario estar muy encima.

-Preparan ahora el 775 aniversario de la consagración al culto católico. Algunos lo entienden como un contraataque ante las críticas y las reclamaciones en cuanto a la titularidad de la Mezquita, su denominación y la gestión que ustedes realizan.

-Para nosotros es una fecha importante y lo que queremos es trasladar a la sociedad la idea de que la Catedral lleva cerca de 800 años en manos de la Iglesia y explicar que ha sido la Iglesia quien se ha ocupado durante siglos del mantenimiento y del cuidado de la misma. Creemos que hay que dar a conocer esa labor de custodia y defensa del conjunto monumental. La celebración nada tiene que ver con polémica alguna y se lleva planeando desde hace tiempo.

-¿No hay afán de polémica?

-No, porque nosotros nunca hemos entrado ni entraremos en una batalla dialéctica con nadie. Hay gente que piensa de forma distinta a nosotros, y lo entendemos, porque la Iglesia es experta en humanidad y se relaciona y dialoga con todo el mundo piense como piense. Nosotros, ya le digo, no queremos polemizar, pero sí que observamos que existe un acoso hacia la Iglesia por este asunto. Y eso nos incomoda, como es lógico.

-La Junta ha tomado una posición a medio camino y la presidenta planteó la fórmula de que sea titularidad pública pero manteniendo la gestión eclesial. Ustedes han colaborado con la administración autonómica en muchas ocasiones, ¿consideran una deslealtad estas declaraciones?

-No, ni siquiera entramos a analizar eso. Con la Junta la relación ha sido durante muchos años buena y fructífera. Quizá alguna vez hemos tenido alguna pequeña divergencia sobre algún criterio técnico en las restauraciones, pero han sido problemas que siempre se han podido resolver. El edificio, por su magnitud, demanda trabajo coordinado entre las instituciones, y aquí lo ha habido. En otros ámbitos, pues no es nuestra función entrar en política ni analizar esto o aquello. Respetamos sus criterios, como los de cualquiera. Pero eso no quita que nosotros también tengamos los nuestros y que tratemos de darlos a conocer sin ningún ánimo de polemizar. Lo que nosotros hemos intentado ofrecer a la ciudadanía cordobesa han sido una serie de datos históricos objetivos e insoslayables que se deben entender como verdades como puños. No hay más. En lo demás no entramos.

-Se les acusa también de haber cambiado en los últimos años la lectura histórica del monumento para llevarlo a su terreno y ensalzar su periodo católico mientras se oscurecía su pasado islámico.

-Sí, pero yo no aprecio cambio ninguno, porque no lo ha habido. ¿Qué cambio? El trabajo más reciente que tenemos es el vídeo que se hizo para la visita nocturna y sirve como ejemplo. En el guión de ese documental se ha respetado la historia del edificio y las diferentes lecturas que se pueden hacer dada la complejidad de su pasado. Nunca, pero jamás, hemos evitado la lectura del pasado islámico que tiene el inmueble. Pero la historia está más que clara: desde San Fernando esa antigua Mezquita fue consagrada al culto católico y así ha sido hasta el día de hoy hasta el punto que es el templo principal de nuestra Diócesis y fundamental para entender la historia de la Iglesia de Córdoba durante siglos. La Iglesia es integradora y este edificio es una muestra de ello, pues en él dialogan diferentes culturas.

-Mire, el 90% del patrimonio cultural y arquitectónico español está en manos de la Iglesia, y han sido la Iglesia y los cristianos los que durante siglos han mantenido esos edificios del mejor modo que han podido. No siempre dieron los gobiernos dinero para estas rehabilitaciones, a menudo no dieron ni un duro, pero aún así la comunidad cristiana supo con mucha dedicación conservar su legado histórico en buenas condiciones. De forma puntual, para restauraciones complejas, sí que han colaborado con nosotros tanto el Estado central como la Junta, y entendemos que esas colaboraciones deben continuar en todo lo posible. Estamos agradecidos y orgullosos de esas colaboraciones.

-La Unesco ha decidido ampliar la protección del edificio en medio de la diatriba que se sostiene. Supongo que ha sido un refuerzo moral.

-Debe quedar claro que este nuevo respaldo internacional nosotros no hemos querido procurarlo. Algunas plataformas decían que el edificio no estaba protegido de forma suficiente al estar en manos de la Iglesia. Se hacia una lectura plana, pero la Unesco lo que viene a decirnos es que es precisamente porque el monumento está abierto al culto y a las visitas por lo que se ha conservado en tan buenas condiciones.

-Una de las voces más duras contra la gestión de la Iglesia fue la de Federico Mayor Zaragoza, ex presidente de la Unesco, que llegó a alertar de que se corría riesgo de que se perdiese la declaración de Patrimonio de la Humanidad. ¿Qué le diría ahora?

-Federico Mayor dio unos argumentos personales sobre el asunto, y nosotros ni le respondimos entonces ni le respondemos ahora porque actualmente no ocupa cargos institucionales. Pienso sin embargo que la Unesco sí que le ha respondido a él con su última declaración. Mayor Zaragoza, al que considero un hombre inteligente, habrá entendido que la Unesco no defiende su posición, sino que viene a decirle justamente lo contrario. Si es humilde, debería reflexionar.

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