Francisca García, líder de una empresa ganadera sostenible en Grazalema

  • En la actualidad lidera una empresa sostenible dedicada a la ganadería ecológica certificada con ovejas merinas

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La ganadera de Grazalema (Cádiz) Francisca García Ramírez, galardonada hoy con una Medalla de Andalucía, ha querido dedicar este reconocimiento a todas las generaciones de su familia que "invierno tras invierno" han estado detrás del ganado y han mantenido unas tradiciones que "ojalá no se pierdan".

Aunque no es su primer premio ya que el año pasado fue medalla de la Diputación de Cádiz por su tenacidad y su carácter emprendedor y la Junta le concedió el Premio de Andalucía de Agricultura y Pesca en la modalidad Iniciativa de Mujeres, Francisca García, de 50 años, estaba hoy "muy sorprendida" por este nuevo reconocimiento.

Una Medalla que reconoce la labor de esta mujer que lidera una empresa dedicada a la ganadería ecológica certificada con ovejas merinas que cuenta con unas trescientas cabezas de ganado y que a ella le hace olvidar las cosas que ha escuchado durante muchos años por ser una mujer.

"Me han dicho cosas que no quiero repetir, no han salido corriendo de milagro y yo lo que digo es que no hay que sorprenderse tanto de que una mujer sea ganadera", dice Francisca García, que se extraña de que en el siglo XXI haya "tanto machista suelto" y que todavía haya quien piensa que las mujeres no pueden hacer bien un trabajo como el suyo que exige fuerza física.

El machismo y ella parecen haber estado jugando al gato y al ratón: "yo quería haber sido médico o juez, pero como era hija única tuve que encargarme del ganado de mis padres. Si hubiera tenido un hermano lo hubiera hecho él, como suele pasar en todas las familias".

Ella trabajó veinte años en una empresa de productos lácteos de Grazalema, hasta que su padre llegó a los ochenta y tuvo que "coger las riendas" del negocio que ha pasado por cinco generaciones de su familia.

"El mérito lo recojo ahora yo", dice la ganadera, que hizo un curso de gestión empresarial y se formó para llevar el negocio adelante con la últimas tendencias como la ganadería ecológica, la mejora de la producción lechera y el bienestar animal.

Aunque trabaja "las 24 horas del día y si el día tuviera 48 pues 48 horas trabajaría", ha indicado Francisca García, que cuando llega de cuidar sus animales en el campo estudia, desde hace dos años, informática e inglés.

"Lo hago porque me gusta, sobre todo inglés porque ahora vienen muchos extranjeros a la sierra y hay que saludarles porque ellos no saben español. A mí me da tranquilidad saber que si me encuentro a un extranjero perdido en la sierra pues le voy a poder hablar", explica esta mujer a la que le dan las dos de la mañana estudiando aunque se levanta a las seis de la mañana para dejar la casa medio lista antes de irse con el ganado.

Aunque el trabajo con animales, según dice, es "muy sacrificado", es un oficio que no cambiaría por nada porque, como las buenas películas, dice, está lleno de sensaciones: "hay veces que te emocionas, que te pones tierna con ellos y otras que te cabreas, que te subes por las paredes porque les puede dar por ponerse a parir en plena borrasca o se pueden perder por la noche".

A Francisca le da pena que en estos tiempos "difíciles" algunas tradiciones ganaderas se pierdan, pero espera que siempre haya quienes, como ella, las atienda.

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