Griñán en el Foro

MIENTRAS que el Congreso de los Diputados debatía y aprobaba ayer la reforma laboral, el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, abría en el Senado el curso político autonómico en la capital con un desayuno con periodistas organizado por la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP).

En una primera parte marcada por un extenso off the record -no se pueden hacer públicas su manifestaciones-, Griñán estuvo lúcido, muy alejado de los desvaríos quijotescos que su imagen cervantina ofrece a sus críticos, y brillante a ratos. Además, no escurrió el bulto ante la actualidad, se mostró combativo contra el debate sucesorio, tiró de prudencia ante el engorro de las primarias madrileñas, regaló a su presentadora, la portavoz del Grupo Socialista en la Cámara Alta, Carmela Silva, con un hermanamiento periférico con Galicia, defendió la pedagogía y el diálogo para explicar la reforma laboral y para afrontar la huelga general, respectivamente. Y, sobre todo, como perro viejo que es, se movió en todo el off the record, por si acaso, con pies de plomo, sin vulnerar apenas el argumentario socialista.

En la posterior rueda de prensa que ofreció, Griñán midió algo más las comillas -ese signo ortográfico tan devaluado a veces-, pero regaló más de un titular.

Sin duda, los más destacados se referían a la intentona del alcalde de La Línea (Cádiz), Alejandro Sánchez, de imponer un peaje a los vehículos que quieran entrar en Gibraltar. El presidente del Ejecutivo autonómico dijo que "La Línea es un Ayuntamiento profundamente endeudado, hasta el límite de no poder pagar las nóminas, fruto de una mala gestión de los herederos del GIL, que son del Partido Popular".

Y ahí arremetió directamente contra los populares, a quienes atribuyó una doble vara de medir: son partidarios de bajar los impuestos y, a la vez, defienden la imposición de nuevas tasas a través de un peaje urbano. Además, el presidente andaluz apreció también insumisión en una iniciativa planteada sobre una carretera nacional, competencia del Estado.

Griñán, que recordó que la Junta envió anteayer dos millones de euros a La Línea, recomendó al Ayuntamiento linense que resuelva "sus problemas con medios propios, no echando balones fuera y tendiendo cortinas de humo para ocultar una gestión municipal desastrosa". "Un auténtico desastre del que tiene que dar cuenta a los ciudadanos en vez de encelarse con peajes urbanos y fórmulas que conculcan derechos fundamentales de las personas", sentenció.

La reforma laboral y la huelga general merecieron una respuesta conjunta del presidente andaluz. A su juicio, la única forma de entender la primera es "uniéndola al nuevo modelo de economía sostenible". "Es verdad que quizás en el discurso sea necesario todavía explicar la reforma laboral desde el punto de vista del nuevo modelo productivo", agregó, dejando entrever un atisbo de autocrítica. De la huelga general espera que el "día después queden abiertos todos los canales de diálogo".

Asimismo, el máximo mandatario andaluz defendió la transferencia de las políticas activas de empleo al País Vasco, aunque dejó claro que debe hacerse entre gobiernos. Y dejó claro que las políticas pasivas forman parte de un "bloque de solidaridad de la Seguridad Social que no debe romperse". "La protección por desempleo es una política solidaria que une a todos los desempleados de España y, por tanto, requiere una contemplación unitaria del Gobierno central", insistió.

Por último, Griñán pasó de puntillas por las primarias del Partido Socialista Madrileño (PSM) entre Trinidad Jiménez y Tomás Gómez. Tiró de experiencia y se refirió a ellas de forma genérica. Las calificó de "instrumento que trata de resolver un conflicto". "A mí me gusta no romper el voto delegado; es decir, un congreso como fue el 35 congreso del PSOE -el que llevó a Rodríguez Zapatero a la secretaría general en 2000-, con distintos candidatos, podría resolver los problemas mejor cuando los hay".

Sobre el debate sucesorio en torno a Rodríguez Zapatero, el líder de los socialistas andaluces se mostró incluso algo vehemente y lo calificó de "aberración". "Tenemos un presidente del Gobierno, el único que ha ganado dos veces consecutivas desde el primer momento. Además, está apoyado por la mayoría del partido. Jugar con otras posibilidades no es sólo inútil, sino que sólo perjudicaría al PSOE. Tenemos un presidente del Gobierno que será -y que va a ser- el candidato en 2012", concluyó Griñán.

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