Griñán da por zanjado el caso Pizarro con una apología a la figura de Chaves

  • El presidente de la Junta acude a estrechar la mano del ex consejero como gesto para cerrar la crisis interna · Enfatiza el papel de su antecesor como imprescindible para "escribir la historia de la autonomía andaluza"

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Cinco minutos finales levantaron un pleno descafeinado. En un gesto imprevisto, el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, puso fin a su intervención ayer en la sesión celebrada en el Parlamento andaluz, la última antes de las elecciones municipales del 22 de mayo, dejó por el camino un guiño a Arenas al que acababa de poner como los trapos y se dirigió hacia el escaño que desde el miércoles ocupa Luis Pizarro, en la bancada de los ex consejeros relegados, y efusivamente le estrechó la mano. Éste se quedó estupefacto, como cortado.

El día anterior, ni siquiera se habían saludado, evidenciando la grieta abierta entre los dos tras el sorpresivo abandono de Pizarro en el Gobierno andaluz hace once días. Pero ante las pullas que le lanzaban los dirigentes de la oposición a cuenta de la dimisión, Griñan reaccionó y quiso escenificar un pacto.

El presidente de la Junta le había replicado a Arenas segundos antes que Pizarro era su compañero "cuando concordamos y cuando disentimos" y dijo compartir plenamente con él lo que dijo el sábado pasado sobre el ex jefe del Ejecutivo andaluz y actual vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, porque sin su aportación "no se podrá escribir jamás la historia de la autonomía andaluza".

Así interpretó Griñán las palabras de Pizarro en un mitin en el que afirmó que, para él, Chaves era el presidente de la Junta; no como una deslegitimación a su persona sino como un apoyo a Chaves, asediado por el PP a cuenta de los supuestos favoritismos a sus hijos por parte de la Junta.

En las filas socialistas se quejan de la utilización de la familia de Chaves en la estrategia de acoso al ex vicepresidente del Gobierno. También de que tanto Arenas como otros diputados, también IU, eleven a debate parlamentario asuntos que entienden exclusivos de partido, como la crisis de Pizarro. El secretario general del PP-A, Antonio Sanz, consideró en declaraciones a los periodistas que el saludo de Griñán al ex consejero de Gobernación y Justicia fue "el abrazo del oso" con el objetivo de tapar la "crisis interna que desangra al PSOE".

Del otro lado, los populares mostraron su malestar por el tono utilizado por Griñán en su réplica a Arenas.

El presidente de la Junta criticó la "persecución" a Chaves y le dijo que, si fuera un político que lleva en la mochila "la buena fe y el juego limpio", tendría que reconocer la aportación de Chaves y no, como ha hecho durante 17 años, "tratar de ensuciar su nombre y a practicar con él la política del rencor".

Antes Griñán había levantado las airadas protestas de los populares al afearle a Arenas que "su estrategia política es testimonio de su maldad y su fariseismo, porque quieren ocultar el programa que quieren llevar a las elecciones".

Arenas basó su intervención en las cifras del paro registrado y en el "desgobierno" que existe en la Junta de Andalucía, ya que en tres años, enumeró, ha habido dos presidentes y seis gobiernos, así como cinco consejeros de Obras Públicas y Vivienda y tres titulares de Economía, mientras que, en año y medio, ha habido tres consejeros de Justicia. A ello sumó "la crisis de la función pública, el desastre de las cajas de ahorros, la trama de los ERE y el récord de paro".

También el coordinador general de IU, Diego Valderas, dibujó un panorama catastrófico en la comunidad del que culpó a Griñán y le achacó la dimisión de Pizarro. "A usted no lo reconocen ni sus más cercanos colaboradores, no comparten su política, está gafado", le soltó Valderas que, por tercer pleno consecutivo, reclamó al presidente de la Junta un adelanto electoral para el próximo otoño.

Griñán negó esta posibilidad e insistió en la fecha del 4 de marzo de 2012 y, además, dejó en el aire un fuerte reproche a Valderas por su insistencia al señalar que no entendía esa "obsesión" porque "podría ganar el PSOE o el PP, pero IU no". En su primera intervención, Arenas, que no deja escapar una, le agradeció el gesto "cortés" de que el presidente dé posibilidades al PP.

Valderas castigó a Griñán al afirmar que los dos años que ahora se cumplen han sido "los dos más negativos y convulsos para Andalucía y los andaluces", por lo que afirmó que los ciudadanos "tienen derecho a hablar en las urnas cuanto antes para evaluar los fracasos" del Ejecutivo.

El líder de IU cifró "hasta diez" los fracasos: entre otros los de los sectores económico, social, financiero, de gestión, europeo o estatutario, además del institucional, puesto que se ha producido "una nueva crisis en su Gobierno, una más" que demuestra "desconfianza, descrédito y desprestigio".

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