Mejor el júbilo a los 54

  • Prejubilados de Puerto Real miran con distancia los planes del Gobierno · Piensan, satisfechos, que su situación de retiro les ha dado más salud y calidad de vida

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Rafael se ha dedicado "a vivir" casi desde el primer día, a Juan Luis no le han abandonado "los males" desde que dejó de trabajar, el que no quiere dar su nombre admite que soportó dos años de depresión sin saber lo que tenía, Paco se sintió estupendamente, y Alberto se tomó como pudo la gran sorpresa. Al final, todos están encantados y lo reconocen abiertamente. Son los prejubilados de Astilleros, unos clásicos del mundo laboral de la Bahía de Cádiz, a punto de ser sobrepasados en versión mejorada por los de Delphi.

Los cinco miembros de la Asociación de Prejubilados de Puerto Real presentes en la sede tienen un aspecto estupendo, y convienen: "La verdad es que jubilarnos tan pronto seguro que nos sirvió para tener mejor salud", asevera Alberto a sus espléndidos 69 años. Juan Luis (que protesta porque sus compañeros le llaman José, "y nosotros qué sabemos si siempre te hemos llamado Luis") es la única voz discordante: "Yo desde que me prejubilé nada más que he tenido males", dice con un ligero temblor en las manos. No obstante, al poco tiempo cede: "Pero vamos, que aquí se está mejor que allí". O sea, que está de acuerdo.

Ninguno lo esperaba, pero ahora, visto a la distancia de los años, todos creen que ha sido bueno. Más bien buenísimo, aunque a quien no quiere dar su nombre ni salir en la foto le supusiera un choque demasiado brusco: "Durante dos años, no dormía bien, me despertaba a las dos de la madrugada para ir al hospital, y cuando me dijeron que era depresión yo decía esto cómo va a ser, si yo estaba deseando jubilarme... aunque de eso hace ya mucho tiempo, ahora estoy estupendamente".

El tema de conversación es la intención del Gobierno de retrasar la edad de jubilación a los 67 años, ellos que como media se fueron a su casa con 54. Rafael tiene 66 , o sea que ya es jubilado con todas las de la ley y cree que depende del trabajo que se tenga. "Con 67 desde luego no es edad para que un hombre esté subido en un andamio, pero si está en una oficina... yo en mi caso, que era delineante proyectista, hubiera podido seguir sin problemas", afirma. Y es casi lo mismo que piensa Alberto: "Yo estaba en carpintería, y hubiera podido seguir sin problemas hasta la edad de jubilación, pero el caso es que no hubo posibilidad, no tuvimos más remedio que irnos". Sus palabras levantan de nuevo el consenso: "Es que a nosotros nos echaron, y perdiendo dinero; no podemos olvidar que el objetivo de las autoridades era cerrar Astilleros o reducir al máximo la plantilla como fuera", recuerda con su memoria histórica Rafael.

Los prejubilados de Astilleros, que llegaron a formar una asociación de más de mil miembros, son conscientes de su situación privilegiada. "Cómo va a ser lo mismo tener todo el tiempo libre que estar todo el día tragando humo", dice Francisco, que era soldador. Pero se resisten a considerar su estatus como injusto con los demás trabajadores. "Yo he cotizado cincuenta años a la Seguridad Social", recuerda Rafael, y los demás recuerdan que todos empezaron en la antigua Escuela de Aprendices a los 14 años. "Haz la cuenta, desde los 14 hasta los 54 o 56, salen más de cuarenta años de trabajo, y si tenemos en cuenta que la gente empieza hoy a trabajar más bien cerca de los 30, aunque se jubilen a los 67 les van a salir casi losmismos años cotizando que a nosotros... o menos", insiste Rafael. "Ese es el problema, que mucha gente tiene una vida laboral muy corta, y las pensiones hay que pagarlas".

Aburrirse era el gran peligro, pero tampoco se han aburrido. Claro, todos ellos han encontrado un antídoto en la Asociación. "Aquí hemos venido durante años, y algunos nos hemos dedicado a buscar y conseguir asesoramiento para los compañeros... ¿verdad? Lo que no puedes hacer es quedarte en tu casa, habiendo piscina, centro de día, excursiones, rondalla, bailes..."

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