Misa de doce en la capilla de las Cinco Llagas

  • Arenas gana a los puntos. El presidente del PP andaluz estuvo más convincente, pero también más faltón, ayer en un bronco enfrentamiento con Griñán sobre el paro

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ARENAS llegó al primer debate después de la Encuesta con hambre. Se comió en el arranque de sus dos intervenciones las últimas palabras de la presidenta, mientras le daba paso. Habló rápido, contundente, a veces faltón e incluso se columpió en otros lances de un bronco debate sobre la crisis, ayer en la sesión de control al Gobierno en el Parlamento andaluz. Pero le ganó a los puntos a un presidente Griñán que estuvo mejor en el lado académico, como teórico o experto, pero inferior en el cuerpo a cuerpo. La encuesta del IESA de hace un mes (la Encuesta), que daba ganador al PP por un 1,6%, ha planeado sobre el primer pleno de la Cámara autonómica tras las vacaciones parlamentarias.

Arenas fue el primero en sacar el asunto, de manera lateral, con el argumento de que Andalucía necesita un presidente que defienda los intereses regionales. Que en Bruselas ayude a nuestra agricultura, que exija a Zapatero un plan de empleo como ya tienen cinco comunidades autónomas, que no admita solares sin tasar en pago por la deuda histórica, que se oponga al parón en el desarrollo eólico, que evite que Sevilla y Granada se queden fuera de los campus de excelencia universitaria, que rechace la subida del IVA para el turismo y que vaya a los pueblos que han sufrido inundaciones. Griñán entró al trapo de la provocación y le dijo a su oponente que solamente piensa en la Presidencia y en el nombramiento de consejeros, mientras los socialistas trabajan por Andalucía.

La tribuna del salón de plenos, en la antigua capilla del Hospital de las Cinco Llagas, estaba ayer llena a rebosar a las doce. La sesión de control al Gobierno tiene como punto culminante el enfrentamiento dialéctico de los líderes de la oposición con el presidente. Arenas lleva tiempo pidiendo sin éxito que este debate lo retransmita en directo Canal Sur. El Parlamento andaluz lo hace por internet desde su página web http://www.parlamentodeandalucia.es. Y nosotros abrimos aquí un espacio para la crónica quincenal del evento.

El ambiente, según los antiguos del lugar, ha cambiado después de la Encuesta. Arenas llegó tres minutos antes de las doce, vestido con traje azul marino, camisa blanca y una corbata rosa pepé. Griñán apareció instantes después, también de azul oscuro y camisa blanca, con corbata de un azul parecido al de la silueta de la gaviota. Valderas, que no utilizó tanta ceremonia para la misa de doce, ya estaba allí con su chaqueta de pana negra, su camisa encarnada y su corbata a rayas.

El jefe de Izquierda Unida también se gastó malas pulgas con Griñán, en la primera parte de la sesión. Se quejaba del rodillo socialista, de que el presidente ni le escucha ni le oye, de que la petición de arrimar el hombro era una representación teatral, de que los socialistas llevan 30 años tomando medidas y gastando ingentes cantidades de dinero para un fracasado modelo económico... El aludido se defendió con soltura y calificó de ineficaz y perniciosa la tendencia de IU a fiar toda la economía a la acción del Estado. Griñán se quiso colocar justo a mitad de camino entre un mercado sin Estado o un Estado sin mercado. Y recordó las apuestas de la Junta para fortalecer el turismo, la agroindustria, la aeronáutica o las energías renovables.

En este capítulo, sin embargo, no pudo discutir el evidente parón eólico. Tampoco se adentró el presidente en las excelencias de las energías renovables, tras un año en el que el Gobierno de la nación cambió hasta tres veces la legislación aplicable a la termosolar. Por el contrario, defendió con énfasis la subida de impuestos para coches de lujo, embarcaciones de recreo y reventa de viviendas y cogió a Arenas en un renuncio sobre el montante del sueldo de los altos cargos de la Junta, que el presidente del PP situaba en 22 millones, sin percatarse que sumaba cinco millones del Parlamento, Consejo Consultivo y Consejo Audiovisual.

Arenas le devolvió el golpe al advertir que el Gobierno había anunciado planes de formación para jóvenes de 18 a 22 años, pero se había olvidado de los mayores de 16 y menores de 24. Griñán creyó encontrar hueco para un desaire de su adversario y le acusó de querer poner a trabajar a a los jóvenes de 16, a lo que el líder del PP replicó que se trataba de que entraran en los planes de formación. Y dejó al presidente en evidencia.

Los reproches personales fueron constantes y subidos de tono. Griñán acusó a Arenas de decir a todo que no. El aludido consiguió algunos de los mejores momentos del debate al recordar que el día anterior se le habían rechazado 35 propuestas. Y, muy teatral, añadió que estaba asombrado de que le reprochara que pensaba sólo en la Presidencia una persona que dedicaba el 80% de su tiempo a hablar de sí mismo y de su liderazgo en el PSOE andaluz. Arenas echó en cara a Griñán que faltara a la verdad y su soberbia. Griñán primero dijo que no quiere convertir el Parlamento en un reñidero, pero después hizo un auto elogio de sus cualidades oratorias, para convenir que no lo hace tan mal como Arenas.

Azorín, al comentar el estilo de los dirigentes del XIX, el siglo de oro de la oratoria política española, escribió que en los parlamentos no se puede decir todo y se ha de decir todo. La controversia entre personas educadas obliga a expresar lo más áspero, cuando hay que expresarlo, con palabras delicadas. Sobre todo -sostenía Azorín- existen tres recursos estilísticos que han sido perfeccionados por el parlamentarismo: la insinuación, la reticencia y la omisión. Pero poco de eso hubo en la misa de doce de ayer en Las Cinco Llagas.

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