Moratinos rechaza liderar la lista del PSOE por Córdoba a las municipales

  • Afirma que seguirá en su puesto "mientras goce de la confianza y el respeto de Zapatero" · Blanco reclama que se reconozca su labor y la del grupo municipal

"Yo no soy candidato a la Alcaldía de Córdoba. (...) Soy ministro de Asuntos Exteriores y seguiré en mi puesto mientras goce de la confianza y el respeto del presidente del Gobierno". Con esta rotundidad cerraba ayer Miguel Ángel Moratinos de forma definitiva todas las especulaciones sobre su futuro inmediato y lo hacía, además, de manera sorprendente en el transcurso de una rueda de prensa con el titular de Exteriores francés Bernard Kouchner -quien además bromeó con la cuestión señalando que no podría prescindir de su colega-. Con esta nueva negativa -que se suma a la de la ex consejera y ministra Carmen Calvo-, el PSOE se encuentra a 48 horas de decidir quién encabezará su candidatura. La pugna, a brazo partido, la protagonizan el portavoz en el Ayuntaminto, Rafael Blanco, que no ceja en repetir que quiere volver a ser candidato, y el secretario provincial del partido, Juan Pablo Durán, al que todos apuntan como alternativa dado el respaldo orgánico con el que cuenta. Moratinos, por si acaso, no tomó partido ni por uno ni por otro y se limitó a señalar que en el Grupo Municipal y en la agrupación del PSOE hay "muy buenos candidatos" para arrebatar la Alcaldía de la ciudad a Andrés Ocaña. Toda una lección de diplomacia de quien es reconocido en el ámbito internacional como un habilidoso negociador.

La forma en la que Moratinos realizó su anuncio cogió por sorpresa a los implicados en el proceso y dejó casi sin palabras a las altas instancias del partido, que se habían aplicado a fondo para conseguir torcer el brazo del ministro. Hasta el punto de que, según señalaron diversas fuentes, el propio vicesecretario general de los socialistas, José Blanco, realizó un último intento para convencerlo ayer por la mañana. El secretario general de la Agrupación local, Francisco García Delgado, fue el encargado de poner palabras a esta decisión al señalar que "no es una sorpresa, pero había una mínima esperanza".

Mientras, ajeno a cuanto pueda distraerle, Rafael Blanco insistía ayer en su intención de mantenerse como líder de los socialistas en el Ayuntamiento y señalaba que tiene más ilusión que nunca por ser candidato del PSOE en Córdoba. Al mismo tiempo, aseguraba que no siente que alguien de su partido esté intentando que él no sea candidato a la Alcaldía y ha aseverado: "a mí nadie me ha dicho que no". No obstante, el primer teniente de alcalde reivindicó su labor en estos más de tres años y dejaba claro que le gustaría que se valorase su trabajo, así como el del resto de su grupo municipal durante estos tres años y medio de mandato.

Se pone así punto final pues al culebrón del verano; fin al rumor sobre un candidato de campanillas que corría por Córdoba desde hacía meses, si no años, y al que dio carta de naturaleza a mediados de agosto el propio presidente de la Junta y secretario general del PSOE-A, José Antonio Griñán, al apostar abiertamente por el titular de Exteriores como cabeza de lista de su partido en la capital cordobesa. Otra apuesta fuerte sobre Córdoba que se le escapa a Griñán, tras la frustrada fusión de Cajasur y Unicaja y que el PP tardó muy poco en restregarle por la cara. Así, el presidente de los populares andaluces, Javier Arenas, calificó la renuncia de Moratinos como "la última metedura de pata" de Griñán.

En su intervención durante el comité provincial del PP en Almería, Arenas ironizó con que "cualquier candidato que se designe ahora será segundo plato" del titular de Exteriores. Al hilo de esto, aseguró que ha tenido "claro desde el principio" que Moratinos no iba a ser el candidato, ya que el presidente de la Junta "no acierta nunca ni una".

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