Obras Públicas soterrará todo el trazado de la Ronda Norte de Córdoba

  • La inversión será de 187 millones y Rosa Aguilar espera que la obra se inicie el próximo año y se finalice en 2014

La consejera de Obras Públicas, Rosa Aguilar, puso ayer de largo el anteproyecto de la Ronda Norte de Córdoba, que responde a todas las expectativas, incluso a las que nadie se habría imaginado proponer. A costa de un altísimo presupuesto, 187 millones de euros (sí, han leído bien, 31.114 millones de pesetas), la Junta de Andalucía apuesta por el cierre de la circunvalación por medio de una carretera de 3,8 kilómetros que se soterrará en su totalidad, con 1,84 kilómetros en falso túnel (con una tapadera de hormigón) en las zonas habitadas, y el resto en trinchera.

El objetivo es poder circunvalar Córdoba sin semáforos a costa de rehacer parte de la Ronda de Poniente. "Lo que Córdoba necesita y se merece", dijo ayer Aguilar, que ha incluido todas y cada una de las demandas vecinales y municipales. Así es el proyecto de la infraestructura que, en principio, es la más cara propuesta hecha nunca por una institución pública en la ciudad, por encima del Palacio del Sur que acabó varado.

La nueva Ronda Norte tendrá un paso de 55.000 vehículos diarios, frente a los 30.000 actuales. Ello obliga a rehacer, literalmente, parte de la Ronda de Poniente; en concreto, el primer tramo en entrar en servicio, desde el túnel de los Omeyas en adelante, una actuación que costó un dineral en su momento y que ahora tendría que ser literalmente destruida y construida. La clave es deprimir la actual carretera dejando las glorietas de acceso a Turruñuelos, Trassierra y Académica García Moreno en altura, siguiendo el modelo de Ibn Zaydun pero a lo grande. El director general de Infraestructuras Viarias de la Junta, Pedro Rodríguez Armenteros -"alma del proyecto", dijo Aguilar- asegura que de esa manera se evita el colapso de la carretera, que pasa por delante del futuro Hipercor y de todos los nuevos barrios de Poniente.

Las actuales glorietas se reconstruirán elevándolas sobre su actual posición de forma que quien quiera cruzar la ciudad de punta a punta no se encuentre con un semáforo en rojo y pueda seguir una velocidad media de 80 kilómetros por hora. La forma de construcción es mediante trincheras: la excavación de un cajón sostenido por paredes de hormigón. En esta parte de la Ronda Norte, el tráfico discurre a cielo abierto. Las mejoras son evidentes. Separa una carretera de alto volumen de tráfico de unos barrios, como Turruñuelos o el Cortijo del Cura, que dentro de unos años deberían de tener el importante número de vecinos que se planeó en su momento, antes de la crisis.

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