Orson Welles y Charlton Heston planearon una película sobre Lorca

  • El cineasta estuvo al menos dos veces en Granada para documentarse · Eisenhower, presidente de Estados Unidos, demostró a Franco que sabía más que él sobre el final del poeta cuando le visitó en El Pardo en 1959

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Orson Welles quería rodar una película sobre la muerte de Federico García Lorca. Estuvo al menos dos veces en Granada documentándose. De una de ellas hemos hallado constancia fidedigna a través de las pistas de un antiguo camarero del hotel Alhambra Palace, donde se alojaba. Llegó a Granada en torno al 10 de septiembre de 1960; se dedicó a rodar "lugares lorquianos" con una cámara de 16 mm. Llevaba consigo a la hija que tuvo con Rita Haiworth. Sabemos que estuvo rodando en la Huerta de San Vicente, en la zona de Víznar y en las cuevas de Guadix. Sólo están localizadas las imágenes de Guadix, que fueron incluidas en su película Don Quijote (http://www.youtube.com/watch?v=VJEOO_xyPgc). Le hizo de guía un amigo del camarero.

Los días 17 y 18 de septiembre se presentó en Granada Charlton Heston, con su esposa y su hijo. Los dos se reunieron en el mismo hotel con el alcalde de la ciudad, Manuel Sola Rodríguez-Bolívar. A éste le pidieron información sobre García Lorca. El alcalde los puso en contacto con un hispanista austríaco que por entonces escribía una biografía sobre Lorca.

Director y actor buscaban un buen guión y asesoramiento. Heston se fue a Madrid a comenzar el rodaje de El Cid, mientras Orson quedó en Granada avanzando en el proyecto de película sobre Lorca.

Los periódicos locales dieron fe de aquella visita. Ideal publicó una fotonoticia. El diario Patria los entrevistó. Heston mostró su admiración por el teatro y la personalidad de Federico, que atraía mucho en Estados Unidos. La entrevista la hizo José Luis Kastiyo (hoy ya jubilado) y la foto Juan Granados.

No sabemos qué ocurrió para que el proyecto no saliera adelante. Imaginamos que la inconstancia de Orson Welles y la ausencia de un guión atractivo les harían desistir.

Pemán no consiguió "comprar" a los Lorca

El poeta favorito del régimen franquista y asesor personal del Caudillo, José María Pemán, fue encargado directamente por el jefe del Estado en 1955 para que consiguiera atraerse a la familia de García Lorca hacia su causa. Su fin era doble: convertir a Federico en un caído más por Dios y por la Patria y desenterrarlo para trasladar sus restos al Valle de los Caídos.

En 1955 tuvo lugar la primera reunión de Pemán con los hermanos de Federico, en el mismo Madrid, adonde ya habían regresado la madre y las hermanas (Concha e Isabel) de su autoexilio americano. Las hermanas y sobrinos no quisieron entrar en ese juego.

Franco no se contentó. En junio de 1960, nuevamente envió a Pemán a Granada para que contactara con autoridades civiles, militares y falangistas a ver si conseguía saber dónde estaba enterrado el poeta y poder desenterrarlo (Por entonces estaban llegando miles de cadáveres al Valle de los Caídos). Pretendía llevárselo por la fuerza si lo encontraban.

Las investigaciones anteriores que había ordenado Franco a sus militares y policías para saber exactamente los momentos finales del poeta y el lugar de su enterramiento no habían llegado a concretar nada en los años anteriores.

Eisenhower sabía más sobre Lorca que Franco

Dwigth Eisenhower, presidente de EEUU, viajó a Madrid los días 21 y 22 de diciembre de 1959. Comenzaba la guerra fría y necesitaba de España para instalar bases militares. A cambio, reconoció de facto el régimen franquista y aportó importante ayuda económica.

Eisenhower, Ike para los amigos, se quejó a Franco de la poca libertad religiosa para los protestantes y de que en su país le criticarían los intelectuales por reunirse con un régimen que se sustentaba sobre asesinatos de poetas, concretamente de Federico García Lorca. En la conversación estuvo presente el ministro Castiella.

Franco le respondió que García Lorca había caído en momentos de confusión durante el Alzamiento, tumultos callejeros, y que no fue asesinado por su régimen. Ike le contradijo: había sido fusilado por su gente a las afueras de Granada, en represalia por otras muertes. Le dijo que la CIA había investigado el tema y que le iba a enviar el informe de sus servicios de inteligencia. Se refería al informe que elaboró Agustín Penón en 1955-56 para la CIA. En Granada todo el mundo sabía que Penón trabajaba para la CIA, incluso un funcionario del Gobierno Civil (José Fernández Castro) lo dejó por escrito en su libro "Ramas de mi árbol", ya que le propuso que trabajara como espía para los americanos.

A raíz de ese órdago de Ike, Franco ordenó una nueva investigación para saber con exactitud lo que había pasado con García Lorca. Pero en esta ocasión no fue un informe militar/policial, sino civil.

Más tumbas sin nombre

La tumba de García Lorca no tiene nombre. Pero tampoco lo tienen las de algunas de las personas directamente relacionadas con su asesinato. Por deseo de sus descendientes, tras la muerte de Franco, decidieron convertirlos en muertos anónimos por miedo a que profanasen sus tumbas. El comandante José Valdés Guzmán, gobernador civil en 1936, murió en 1939 y fue enterrado en el cementerio de Granada. Hasta la década de los ochenta, su lápida tenía nombre, pero después fue eliminado. Algo similar ocurrió con Juan Luis Trescastro, un cedista que actuaba a las órdenes de Ruiz Alonso y fue enterrado en Santa Fe en 1956.

El caso más significativo es de la persona que denunció a Lorca y fue a detenerlo a casa de los Rosales: Ramón Ruiz Alonso. Hasta diciembre de 1975 vivió en Madrid (calle Maestro Chapí, 7), donde se sintió más o menos protegido. Tras la muerte de Franco se escondió en Nevada (EE UU), donde murió tres años después en casa de su hija pequeña. Sus restos están ocultos en el panteón familiar de la Sacramental de San Justo bajo el nombre de familia Ruiz Penella.

Sabemos la historia de su huida gracias a un funcionario de Emigración que tuvo la precaución de fotocopiar todo su expediente y su pasaporte de salida. Ruiz Alonso fue a la Organización Sindical tres veces durante el mes de diciembre de 1975 a pedir ayuda. Le consiguieron billete de avión para Nueva York el día 7 de enero de 1976. Los dos últimos años de su vida los pasó oculto en el número 3576 Llear Lake, Las Vegas (Nevada). Murió en 1978, con 75 años de edad. Hasta el 17 octubre 1982, su hija Emma Penella no repatrió sus restos y los depositó en el panteón familiar.

En el expediente que me ha facilitado aquel funcionario figura la última fotografía que Ramón Ruiz Alonso se hizo en España.

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