El PP se mueve por los parados

  • Los populares preparan con detalle el asalto a la calle, feudo tradicional de la izquierda, con la defensa del empleo y la crítica a la "parálisis" de los socialistas como móviles

Si en el juego del pictionary hubiese que adivinar el perfil de un simpatizante del PP, el concursante, muy probablemente, no lo dibujaría agitando una pancarta, a riesgo de volver loco a su compañero. No es su estilo. La calle les ha sido tradicionalmente hostil, tomada por posiciones de izquierda, y en ella han recibido más insultos que aplausos. Pero esta vez los populares han encontrado un motivo, miles, para convocar el próximo domingo en Málaga una manifestación: los 850.300 parados con los que cerró 2008 la comunidad andaluza. Con la cifra como lema, la ejecutiva del PP andaluz diseña el reto consciente de que se trata de una movilización sin precedentes en su historia y de que expondrán ante la ciudadanía su capacidad de organización, insistiendo en su derecho a manifestarse. "La calle no es patrimonio de la izquierda, es de todos", proclaman.

La defensa del empleo es el principal motivo para incentivar la participación, pero el mensaje va, evidentemente, más allá: contraponer la acción a la "inmovilidad de una izquierda dormida, que no reacciona ante la crisis y el crecimiento vertiginoso del paro en Andalucía".

Ésta es la consigna que Antonio Sanz, secretario general del PP-A, transmite a los comités provinciales. Éstos a su vez tienen que hacerla llegar a las escalas locales y todos juntos a los ciudadanos. Ricardo Tarno, vicesecretario general y Ana María Corredera, vicesecretaria de Organización, escudan a Sanz. En este tipo de movilizaciones, la experiencia es un grado y los populares "no tenemos mucha", reconocen. El trabajo previo se convierte por esta razón en fundamental.

"Os pido que esta semana estemos a 200 revoluciones", alienta Sanz a los miembros del comité de Huelva, un día después de que Chaves augurase un millón de parados como una "hipótesis posible" de futuro.

La estrategia está marcada. No hay más dedicación que la manifestación, incluso la labor parlamentaria estará vinculada a la economía esta semana, y se requiere compromiso. Hay que sacar a relucir la musculatura interna del partido en cada provincia, comarca y pueblo, explicando los motivos en dípticos, carteles o el boca a boca. Se requiere a senadores o diputados a pie de calle, participando en las asambleas locales. Hay que moverse por mercadillos y centros comerciales, ubicar mesas informativas, cada persona es un objetivo, sobre todo, parados y jóvenes. Hay que transmitirles que se trata de un acto "blanco, positivo y abierto".

Será la primera prueba de fuego para los recién elegidos presidentes provinciales del PP. Tendrán un listón de autobuses a completar y se espera que se superen. "Esto no es un mitin que van cinco en un coche, esta vez necesitamos cinco coches con familias y sus amigos; esto es un evento distinto que requiere una estrategia distinta", les anota Sanz. Las nuevas redes sociales, Facebook o Tuenti, sustituyen al pásalo.

Tendrán un sitio "especial" en la manifestación los colectivos, ONG o comités de empresa que se sumen. A los sindicatos también se les ha cursado invitación, pero no se espera respuesta. En la misma carta, se propone a todos firmar un manifiesto por el empleo, el instrumento de apoyo para quien no acuda a Málaga. La ciudad acogió en febrero de 2007 el antecedente de esta manifestación, con motivo de la reforma del Estatuto: 50.000 personas. Enhebrados los hilos internos, sólo preocupa el tiempo. En la retina, el reciente "milagro" de IU bajo la tormenta. Los portales de internet pronostican sol.

"Esta movilización es un movimiento arriesgado -concluye Sanz-, pero en política el que no asume riesgos no gana".

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