Una empresa del PTA de Málaga trabaja en un proyecto de la UE para reciclar aguas residuales

  • El sistema, con un tratamiento microbiológico, es idóneo para lugares sin alcantarillado

Un consorcio de empresas financiado por la Comisión Europea trabaja en el diseño de un sistema de saneamiento compacto que convierta los residuos en recursos, con el propósito de instalarlo en las explotaciones turísticas de lugares remotos que no cuentan con una red de alcantarillado. Tras un tratamiento adecuado, las aguas fecales se pueden transformar en abono fertilizante y las aguas grises -empleadas en la limpieza y otras tareas- pueden tratarse con un filtro que permite que se puedan reutilizar para distintas tareas domésticas.

Así lo ha explicado Rafael Casielles, el gestor de proyectos de Bioazul, compañía ubicada en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), en Málaga, que asume funciones de gestión y aporta conocimiento en tecnología de membranas para depuración de aguas. El sistema está compuesto por un sanitario de vacío, que funciona mediante una bomba de succión que genera una corriente de aire, responsable del transporte de los residuos hacia un compartimento donde se produce una reacción de descomposición en la que mueren los patógenos, que son microorganismos transmisores de enfermedades.

Luego, el efluente se dirige a otro apartado en el que se deshidrata mediante un proceso de evapotranspiración, dando lugar al humus o fertilizante, que puede ser empleado para abonar los terrenos dedicados a la agricultura. Según Casielles, uno de los principales objetivos es "no producir ningún tipo de contaminante ni de residuo", por lo que se ha prescindido del uso de productos químicos para la depuración de las aguas fecales a favor de un tratamiento microbiológico.

En estos momentos, las firmas comprometidas en el desarrollo del sistema Sanbox trabajan en la fabricación de las piezas con las que construirán tres prototipos que instalarán en Noruega, los Alpes suizos y Eslovenia a finales de abril, cada uno de ellos adaptados a las condiciones de iluminación y de temperatura de cada zona. Estos dos factores han sido tenidos en cuenta debido a la necesidad de radicación solar para alimentar las placas fotovoltaicas que suministrarán energía a los prototipos y a los problemas de congelación de los efluentes que pueden provocar las bajas temperaturas.

Casielles ha subrayado que "la cantidad de agua que usa este sistema se limita a la necesaria para mantener higiénico el sanitario" mientras que el volumen de residuos es menor, dos aspectos que ha señalado como ventajas de "un modelo de tratamiento más eficiente que no desperdicia el agua, un bien escaso y valioso". Según el ingeniero químico, en el modelo actual "una mínima cantidad de residuo patógeno, que se encuentra en las heces, contamina un volumen muy grande de agua", ya que el efluente procedente de los sanitarios se mezcla con el líquido que procede de otros puntos de acceso a la red de alcantarillado.

"Nuestro modelo es eficaz porque no tenemos patógenos", ha advertido Casielles, pero el hecho de que se usan "entre cinco y diez litros de agua" cada vez que se descarga la cisterna de un sanitario evidencia que podría ser más "eficiente".

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