Pizarro

LUIS Pizarro, vicesecretario general del PSOE-A y consejero de Gobernación de la Junta, dejará de ser el político con más poder de Andalucía a partir del congreso extraordinario que su partido celebrará el próximo mes de marzo para completar el proceso de sustitución de Manuel Chaves por José Antonio Griñán.

Con el fin de la bicefalia que ha sumido durante un año largo al socialismo democrático andaluz en el desconcierto y el inicio de la profunda renovación que Griñán está obligado a ejecutar en el partido y la Junta, Pizarro abandonará la vicesecretaría general y, posiblemente, la Consejería de Gobernación.

El alcalaíno se convertirá en árbol caído tras casi dos décadas en primera línea de la política andaluza. Pizarro formó junto con Gaspar Zarrías y José Caballos el tridente que, en los noventa, aguantó en la presidencia de la Junta a Chaves, sobre todo durante aquella legislatura de la pinza entre el PP de Arenas y la Izquierda Unida de Luis Carlos Rejón. Los 19 años de manolato no se entenderían sin su labor de gendarmería en un PSOE andaluz instalado en la inestable cultura de los equilibrios territoriales.

Ahora, ante la pregunta de qué vamos a hacer con Luis -hasta el propio Chaves se la formula- y con muchos de sus antiguos aduladores afilando las hachas de los miserables para prestarse a convertir su dilatada carrera política en un haz de añejas batallas orgánicas, Pizarro, refundador del PSOE-A junto a Alfonso Perales y los hermanos Blanco (José Luis y Paco) en la provincia de Cádiz y Andalucía, tiene ahora la oportunidad de facilitar la profunda renovación que su partido tiene que hacer si no quiere perder las próximas elecciones autonómicas. Y lo puede hacer alejándose de las moquetas del poder para regresar a sus orígenes de dirigente socialista de tajo, cercano a los militantes, a la ciudadanía y a la realidad social. Cargado de experiencia y autoridad moral, y dotado de una gran inteligencia natural, este gaditano noble, recio y autodidacta seguirá siendo desde esa nueva atalaya de palabras llanas, sin discursos vanos de léxico correcto, imprescindible por ser la memoria viva del socialismo democrático andaluz y vital para sacar al PSOE del prietas las filas, recias marciales y devolverlo a la senda del debate y la autocrítica. Y sus cachorros, esos que le empujan a atrincherarse o esos que se están situando estratégicamente para traicionarle a la primera de cambio, que se busquen la vida en esta nueva etapa que anuncia Griñán, que está apostando de forma inequívoca por las ideas y los valores por encima de las creencias y los actos de fe, y que defiende que el currículum clientelar y la fidelidad ciega no pueden ser más importantes que la valía personal y la lealtad responsable.

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