La Policía captura en Lérida a los dos presos fugados hace 21 días de Sevilla-I

  • Rafael Hidalgo, 'el Rafi', y el marroquí Mohamed Larbi fueron sorprendidos en una vivienda de una prima del primero, que ha sido arrestada por encubrimiento · La Policía les imputa un atraco en Antequera tras la huida

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La escapada de Rafael Hidalgo Castro, el Rafi, y de su compañero de celda en Sevilla-I, Mohamed Larbi Elimlali, aguantó 21 días. La Policía capturó ayer en Lérida a los dos presos fugados de la prisión sevillana el pasado 4 de febrero, en una operación coordinada por la Brigada Provincial de Policía Judicial de Sevilla, que había detectado hace ya dos semanas la presencia de los dos prófugos en esta provincia catalana.

Los investigadores sospechaban que los dos presos estaban recibiendo ayuda por parte de unos familiares, por lo que estrecharon el cerco en torno a una vivienda de Lérida y se montó una operación especial en la que participaron agentes de los Grupos Operativos Especiales de Seguridad (Goes) de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña, así como del grupo de Atracos de Barcelona y de la comisaría de Lérida. Los agentes irrumpieron en la vivienda en torno a las ocho de la mañana y localizaron al marroquí Mohamed Larbi, que fue detenido cuando intentaba darse a la fuga por la terraza del inmueble.

El Rafi logró inicialmente escapar de la Policía, saltando al balcón de la vivienda contigua antes de que lo hiciera su compañero de fuga y cerró la persiana para asegurarse la huida. Según informó la Policía, Rafael Hidalgo, de 28 años y considerado un preso especialmente peligroso, adoptaba grandes medidas de seguridad para intentar detectar la presencia policial. Cuando se escapó de la vivienda, sustrajo un anorak y un gorro de lana para disimular su aspecto. El Rafi se dirigió a una zona con mucha vegetación, conocida como La Mitjana, donde finalmente el prófugo fue localizado sobre las 14:00 entre unos matorrales gracias al amplio dispositivo de búsqueda puesto en marcha por la Policía.

La operación se saldó además con la detención de una prima del Rafi, a la que se imputa presuntamente un delito de encubrimiento, por haber alojado a los dos presos fugados en su domicilio. Los tres detenidos pasarán hoy a disposición de un juzgado de Instrucción de Lérida, aunque con independencia de lo que decida el juez sobre la situación personal, los dos presos tendrán que regresar a los juzgados de Sevilla para responder de un delito de quebrantamiento de condena, en relación a las diligencias abiertas por un juzgado de la capital andaluza a raíz de la fuga que protagonizaron los dos internos.

El Rafi y el marroquí Mohamed Larbi están acusados, además del quebrantamiento de condena por la fuga, de un delito de tentativa de homicidio y otro de robo con violencia e intimidación, en relación con el atraco de una persona a la que asestaron sendas puñaladas en el pecho y la espalda. Esta agresión tuvo lugar sobre las siete de la tarde del 4 de febrero, el mismo día en que se detectó la fuga, en el polígono industrial de la localidad malagueña de Antequera.

La fuga del Rafi de la cárcel de Sevilla-I provocó que distintos órganos judiciales dictaran hasta tres órdenes de detención e ingreso en prisión. Así, el juzgado de Vigilancia Penitenciaria había dictado una orden de detención para que el reo volviese a ser encarcelado para cumplir la condena de siete años y seis meses de prisión que le había sido impuesta por varios delitos de robos con violencia.

Un juzgado de Córdoba también dictó otra orden de detención porque el preso se hallaba también en prisión preventiva por el asesinato cometido en Bujalance (Córdoba) en noviembre de 2008.

La última orden de detención contra el Rafi -y en este caso también contra el marroquí Mohamed Larbi- corresponde al juzgado de Instrucción número 13 de Sevilla, que investiga el presunto quebrantamiento de condena protagonizado por ambos reclusos con motivo de su fuga del centro penitenciario.

Los dos internos iniciaron su espectacular huida en la noche del pasado 3 de febrero, tras lograr salir de la celda por un hueco que se utiliza para el acceso de los técnicos de reparación a las tuberías y al sistema eléctrico. A continuación, rompieron con el somier de una cama la ventana del pasillo del módulo y, desde ahí accedieron a los tejados de los módulos. Tras moverse durante varias horas por los tejados, salieron por la zona de cocinas y a continuación, aprovechando que una cámara se había movido por la lluvia y que los sensores de movimientos no estaban operativos, se acercaron a una valla metálica por la que treparon hasta el muro de la cárcel, en una zona próxima a la entrada del recinto penitenciario.

La empresa de mantenimiento comprobó, al día siguiente, que de las 24 cámaras de Sevilla-I, once de ellas no funcionaban y cuatro estaban inutilizadas. La fuga de los dos internos llevó a Instituciones Penitenciarias a destituir al subdirector de Seguridad de la cárcel y a la apertura de sendos expedientes a dos funcionarios y un jefe de servicio.

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