La Policía carga en Jerez contra una manifestación de trabajadores

  • Los antidisturbios chocan contra 200 empleados municipales que querían entrar en el Ayuntamiento para reclamar el pago de las nóminas que se les adeudan

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La tensión ante el grave conflicto socioeconómico por los impagos del Ayuntamiento de Jerez que afecta a trabajadores municipales y empleados de concesionarias se disparó ayer hasta niveles pocas veces vistos en la ciudad. La Policía Nacional cargó con toda dureza hasta en dos ocasiones contra unos 200 manifestantes que querían entrar en el Consistorio, cuyos ediles estaban reunidos en Pleno, para pedir el abono de los salarios que se les adeudan.

Los antidisturbios frenaron el empuje con porras y disparos de fogueo. Forcejeos, muchos golpes, empujones, asfixia y momentos de angustia que se saldaron sin heridos de gravedad, aunque con muchas magulladuras y moratones entre los manifestantes.

Oposición, sindicatos y colectivos de trabajadores reprobaron la "brutal" carga policial. "Estaba hablando con una compañera y me han golpeado", aseguraba una empleada que tuvo que acudir al ambulatorio para que le revisaran las contusiones producidas en la pierna por el impacto de las porras. "Esto sí que es una dictadura" y "Pelayo dimisión", fueron dos de las consignas más repetidas por los trabajadores. La Alcaldía, al cierre de esta edición, aún no se había pronunciado oficialmente sobre los hechos.

A escasos metros del salón donde se reunía el máximo órgano de representación de la ciudad, se reprodujo la primera parte de una batalla campal en la que volaban naranjas y servilleteros metálicos de los bares de la calle lanzados por los manifestantes como manera de tratar de responder a los golpes de la Policía, de la que la mayoría se quejó de emplearse con "excesiva dureza y agresividad". La oposición en bloque abandonó sus bancadas del Pleno a pesar de que el Gobierno municipal (PP) decidió por su cuenta y riesgo continuar en solitario con el orden del día. En la calle, casi al mismo tiempo, se producía una nueva carga policial esta vez desencadenada por varios manifestantes que insistieron en arrojar naranjas a la Policía. Volvieron a ser los antidisturbios quienes se abalanzaron en tromba contra los trabajadores. Con salvas al aire y porras en mano pusieron fin a una segunda escaramuza.

La alcaldesa jerezana, María José García-Pelayo, se negó a recibir a los manifestantes, lo que llevó a sostener a los representantes de los trabajadores que "Pelayo va a superar los registros de la anterior alcaldesa [Pilar Sánchez, del PSOE]".

Portavoces de CCOO y CGT criticaron la actitud de la regidora, así como los grupos de la oposición. En concreto, el PSOE pidió la dimisión del subdelegado del Gobierno en la provincia, Javier de Torre, quien, precisamente, recalcó tras los hechos que "en ningún momento hubo carga policial; los portavoces de Foro Ciudadano e IU, Pedro Pacheco y Joaquín del Valle, respectivamente, lamentaron el suceso "sin precedentes" en el Ayuntamiento y censuraron las "formas" del gobierno municipal del PP, que "ha apostado por la represión antes que por el diálogo". "Las gaviotas se han convertido en cuervos", advirtió Pacheco.

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