La Policía está segura de que el niño de Málaga fue asesinado

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La muerte de Alejandro, el niño cuyo cadáver fue encontrado en una balsa en los Montes de Málaga, fue un asesinato. Así lo entienden los investigadores tras analizar todas las circunstancias que rodean el fallecimiento del menor, de tres años. Para la Policía, Antonio F. lo hizo con premeditación. El engaño comenzó desde el primer momento en que el hombre, pareja de la madre de Alejandro, lo recogió de la guardería el lunes pasado. No pensaba dirigirse al centro comercial de Rincón de la Victoria con el menor porque su destino era la carretera de Los Montes, donde está la balsa.

Esta hipótesis la avala un whatsapp enviado por Antonio F. poco después de recoger al niño en el que comunicaba a la madre que estaba en esa gran superficie comercial. Lo que reflejaría que mintió al informarle donde se encontraba, según fuentes del caso que tratan de analizar la localización exacta del teléfono en ese momento. Fue su primera mentira. Otro de los indicios estriba en unos mensajes que, al parecer, el joven había enviado recientemente al padre del menor -teniente de la Guardia Civil destinado en Ceuta- en los que reconocía que el niño estorbaba, que no lo quería y que se lo llevara con él. Con el pequeño pasaba mucho tiempo: le recogía de la guardería (para lo que tenía autorización), paseaba con él y jugaban.

También es clave el hecho de que en el presunto caso de que el niño se hubiese caído al agua, él no hizo nada por salvarlo. No reaccionó ante la sugerencia de haber llamado al 112 para pedir auxilio, ni había muestras de que lo intentara. Según consta en la instrucción, no existen pruebas de que el pequeño sufriese un accidente o se perdiera.

Además, los investigadores se preguntan qué hacía en un lugar tan recóndito y con el paso prohibido y donde no existía posibilidad de pedir auxilio.

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