Rajoy y Arenas piden una ley electoral para que "gobierne el que gane"

  • Los dos dirigentes del PP vaticinan el triunfo de su partido en las próximas autonómicas, aunque el presidente andaluz pide la mayoría absoluta porque un pacto entre el PSOE e IU "nos manda a la oposición"

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"El que gane que gobierno y el que pierda que vaya a la oposición". Tan seguro está el Partido Popular de su victoria en las próximas convocatorias electorales -desde las municipales hasta las generales, pasando por las autonómicas-, en las que definitivamente se fraguará el cambio político que viene preconizando, que esa frase pronunciada ayer por su presidente andaluz, Javier Arenas, en Torrox (Málaga), es toda una exigencia. Hay que cambiar, en opinión del PP, la ley electoral, para impedir componendas entre formaciones políticas que impidan al vencedor de unas elecciones hacerse con el poder.

Evidentemente, el presidente nacional del partido, Mariano Rajoy, que también estuvo en el acto de Torrox reforzando con su presencia la designación de los candidatos a las alcaldías de la comarca de la Axarquía, suscribe la petición: el PP ha ido a parar a los bancos de la oposición en no pocas ocasiones, principalmente en ayuntamientos, a pesar de haber sido el ganador en las elecciones. Por eso, pensando más en su sempiterna aspiración, Arenas proclamó, refiriéndose a las próximas elecciones autonómicas, que una victoria sin mayoría absoluta supondría sólo la "gloria de un titular de periódico y la alegría de una noche". Demasiado efímero para las pretensiones de los populares.

Por eso, Arenas advirtió a los militantes del PP-A presentes en el acto de Torrox que en esas circunstancias se produciría un pacto entre los socialistas e Izquierda Unida, lo que daría al traste con los objetivos de los populares, que acabarían de nuevo en la oposición. "Hay que conseguir una mayoría absoluta que nos ayuda a gobernar y a transformar la sociedad andaluza", enfatizó el líder del PP-A. Arenas aseguró, además, que la agenda del cambio en la comunidad autónoma, y en España, "está más que preparada". Tanto, que habló de su primer Consejo de Gobierno como presidente de la Junta y de la primera medida que adoptará como tal: la supresión del 50% de los altos cargos del Ejecutivo andaluz.

Vaticinando el cambio político que, a su entender, se producirá en Andalucía, Arenas quiso dejar claro que "no tiene nada que ver ni con la revancha ni con el rencor ni el resentimiento, sino que se presenta a favor de todos los andaluces". En este sentido, el líder de los populares andaluces hizo hincapié en que ese cambio tampoco significa "una sustitución de los privilegios del carné socialista por los del carné del PP, sino que quiere que el DNI sea el único documento que sirva para tener oportunidades".

Rajoy vino a poner énfasis a las palabras de Arenas. El presidente del PP se mostró seguro de que habrá "un cambio político en la Junta por primera vez en 30 años", añadiendo que el PP-A es "un extraordinario partido, liderado por uno de los dirigentes políticos más brillantes que hay en España". "El Partido Popular en Andalucía está en lo que le importa de verdad a las personas, es cercano y defiende como nadie los intereses de la comunidad", apostilló.

Rajoy proclamó que "queremos un cambio porque Andalucía lo necesita y los andaluces son mucho mejores que el Gobierno que tienen". "Treinta años después toca un cambio, la democracia también es alternancia y sobre todo cuando las cosas se pueden hacer mejor", aseveró, añadiendo que "creemos en el potencial de Andalucía y en la capacidad de los andaluces".

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