¿Refundación o resurrección?

  • Oficialistas y críticos medirán sus fuerzas este fin de semana en el cónclave de Salobreña con Diego Valderas y José Cabrero como candidatos enfrentados

Refundación, reconstrucción o, tal vez, resurrección. En pleno puente de Todos los Santos, en el que se recuerda a los difuntos, IU en Andalucía tiene que dar el primer paso hacia un nuevo ciclo y no terminar en la tumba política que, a veces, parece estar cavando para sí misma. Pese a tener las maletas para este viaje de largo recorrido mejor preparadas que en Madrid, gracias a los seis escaños salvados en el Parlamento en marzo, la coalición de izquierdas debe primero conciliar sensibilidades de oficialistas y la corriente crítica que, enzarzados desde hace años en turbias trifulcas internas, no hacen más que alejar a un electorado, hasta ahora demasiado fiel, que les ha permitido subsistir con un techo del 7% de los sufragios autonómicos, pero que empieza a agotarse al ver que su voto se diluye cada días más en un panorama de hegemonía bipartidista.

Esa conciliación no parece fácil. Ni unos ni otros quieren ceder en sus posturas. Y parece imposible que en esta XVII Asamblea, que se celebra en Salobreña desde hoy hasta el domingo, se les aparezca el espíritu de Matalascañas del anterior cónclave, que logró impedir in extremis el susto del fantasma de la ruptura definitiva.

Los primeros, afines al candidato a la reelección y parlamentario por Huelva, Diego Valderas, desde la posición de fortaleza que les da tener el respaldo de más del 72% de la organización quieren seguir solos en la dirección, aunque hablen de integración y renovación. Al parecer la apuesta de Valderas por rejuvenecer en un 50% su actual equipo está teniendo más de un tropiezo. El peso de la vieja guardia comunista, de la que el único que se sabe ya que se descolgará es el actual secretario de Organización, Juan Vicente Acuña, ahuyenta a los jóvenes con los que se podría regenerar el mensaje.

Los segundos, fruto de una alianza autonómica y federal de críticos y CUT-BAI, con más voluntad por dar una contestación a Valderas y los suyos que posibilidades de victoria, pelearán por arrebatar el espacio que se les resiste y que casi tocaron hace cinco años con Javier Aguilera como candidato. Ahora les representará en la competición por la coordinación regional el ex parlamentario jienense y metalúrgico de Santana Motor, José Cabrero, que contará con el apoyo del 28% de delegados que le conceden unos censos, a su juicio, "manipulados" por la actual Ejecutiva, y de un nutrido grupo de expulsados por la actual dirección de asambleas locales de Huelva, Cádiz, Jaén, Sevilla o Málaga, que ya tienen reserva hotelera en la localidad granadina y que, de ser contabilizados, están convencidos de que inclinarían la balanza a favor de su nuevo líder.

Todo indica que la preponderancia oficialista perpetuará a Valderas como coordinador, y habrá que ver qué sucede: si de verdad IU se refunda o si sigue como está, grave y con un pronóstico reservado por movimientos de retirada, como el de la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, que meditará si una vez transcurridos los procesos asamblearios hace como Gaspar Llamazares y se quita definitivamente la credencial.

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