Retrasado por encierro

La tarde se presentaba larga en el Parlamento. El consejero de Economía y Conocimiento, Antonio Ramírez de Arellano, apuraba el tiempo, tranquilo en la cafetería poco antes de las cuatro y media de la tarde, cuando el servicio de megafonía llamó a sus señorías para que ocuparan los escaños. Fueron obedientes. El hemiciclo estaba casi lleno a la hora establecida, pero los sillones de la Mesa estuvieron vacíos hasta que a las cinco de la tarde el presidente de la Cámara, Juan Pablo Durán, ocupó su sitio y pidió disculpas por el retraso.

La razón estaba a cien metros, en la sala de usos múltiples, donde 45 alcaldes de Izquierda Unida se encerraron al mediodía para exigir al Gobierno de Susana Díaz que les pague las cantidades que les adeuda por los planes de empleo que gestionan los ayuntamientos. Los regidores izquierdistas eligieron el mismo espacio que el día anterior habían ocupado sus homólogos populares para una reunión presidida por Juan Manuel Moreno. Pero los del PP no estuvieron más que un par de horas.

Paradójicamente, uno de los primeros ediles presentes en el encierro era Juan José Fernández, alcalde de Aznalcóllar, líder minero y trabajador del yacimiento de la localidad que ahora rige hasta la rotura de la balsa de Boliden en 1997. La casualidad quiso que su reciente llegada al Ayuntamiento tras las elecciones municipales del 24-M lo empujara ayer a encerrarse en el Parlamento... mientras en la antigua iglesia del Hospital de las Cinco Llagas se debatía sobre la posible reapertura de la mina donde pasó su juventud.

Precisamente, en cuanto acabó el debate respecto a la adjudicación de la mina, los alcaldes de IU volvieron a reunirse en la sala de usos múltiples con Antonio Maíllo, coordinador general de la formación en Andalucía para discutir la decisión de la Mesa. Fue precisamente esa deliberación la que provocó el retraso de media hora en el comienzo del pleno. Una decisión que, en un principio, pareció ser responsabilidad del propio Juan Pablo Durán, pero que contó con el voto favorable de todos los partidos con presencia en la Cámara, a excepción -claro- de Izquierda Unida.

"Es una decisión desproporcionada y una torpeza por parte del presidente del poder legislativo", declaró Maíllo muy solemne al término del encuentro donde decidieron hacer noche dentro del Parlamento. Según el líder izquierdista, ya tuvieron una promesa falsa por parte del antiguo director general del SAE y quieren abrir un debate sobre "la tomadura de pelo del Gobierno actual" con los ayuntamientos. "Yo no creo que haya desalojo", dijo. Sí lo hubo. No porque no hubiera aire acondicionado, sino porque a las once y media de la noche no tenía que quedar absolutamente nadie en el edificio. Lo decía la Policía. Los alcaldes se fueron. Se acabó el encierro.

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