Sanlúcar-Llobregat, ruta para el hachís

  • Desmantelada en Cataluña una banda que introducía al mes 1.200 kilos de la droga que llegaba a través del Guadalquivir

De Marruecos a Sanlúcar de Barrameda, vía marítima, hasta la desembocadura del Guadalquivir. De la localidad gaditana a Cataluña por carretera, concretamente hasta la comarca del Llobregat. Una vez allí, la droga se dividía: una parte se distribuía principalmente en el área metropolitana de Barcelona y otra tenía su destino en Italia. Así, todos los meses 1.200 kilos de hachís.

Pero el negocio ha acabado. Los Mossos d'Esquadra han puesto fin a él en una operación que comenzó con la investigación de un grupo de delincuentes muy activo dedicado al robo de viviendas de lujo en la provincia de Barcelona.

El dispositivo policial permitió descubrir que cada mes obtenían unos beneficios anuales de 20 millones de euros. En los domicilios de los asaltantes, los Mossos han recuperado herramientas para perpetrar los robos, objetos robados y documentación falsificada. Los siete detenidos, de entre 31 y 40 años, han ingresado en prisión.

Las investigaciones han permitido desarticular los dos grupos y han culminado con el arresto de sus miembros: tres por su participación en una decena de robos en viviendas de la provincia de Barcelona y cuatro por tráfico de drogas a nivel internacional.

La operación se inició en abril a raíz de diversos robos en domicilios de Corbera de Llobregat, que condujo hasta un grupo que se movía con mucha rapidez por Cataluña con identidades italianas -ficticias o usurpadas- y con contactos con otras redes de delincuentes. Actuaban de noche en domicilios aislados del casco urbano, y robaban dinero, joyas y aparatos electrónicos. Luego se deshacían del material robado con rapidez para dificultar la investigación policial.

Los avances en la investigación determinaron que uno de los integrantes del grupo tenía contactos con una importante red de distribución de hachís realizando funciones de transportista. Este segundo grupo cargaba la droga, procedente de Marruecos, en Sanlúcar de Barrameda y la trasladaba hasta la comarca del Baix Llobregat. Desde allí, se distribuía entre Barcelona e Italia.

Los transportes, en los que el grupo tomaba grandes medidas de precaución, se realizaban con una frecuencia quincenal y siempre con la cantidad de 600 kilos de hachís por viaje, repartidos en 20 fardos. Los transportistas percibían 9.000 euros por viaje, llevándose la cantidad más importante de los beneficios los dos integrantes de la cúpula. Las personas que cargaban y descargaban el hachís cobraban en droga.

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