Susana Díaz agita el 28-F para lanzar la victoria socialista desde Andalucía

  • Recuerda a Rajoy que un gran presidente dejó de serlo por no escuchar a los andaluces y advierte, también en clave interna, que "nada será posible en España" si no se cuenta con el Sur

Susana Díaz tiene listas las "espinilleras" con que piensa amortiguar las "patadas y zancadillas" que le llegarán del Gobierno de Rajoy de aquí al 22-M pero también la estrategia y el discurso. De su argumentario han caído Chaves y Griñán y no dedica ni un minuto a mirar atrás, lamentar los ERE ni bajar la cabeza por la corrupción. Sigue creyendo en la política, y en el Partido Socialista, como instrumento para mejorar la vida de la gente y no está dispuesta a que nadie les señale por la calle. Granada le sirvió ayer de catapulta para calentar la campaña a las autonómicas enarbolando el espíritu de unidad y autoestima del 28-F y para concienciar -a los adversarios y a los suyos- de que no sólo la victoria en Andalucía es posible, también en España.

La líder socialista necesitó un cuarto de hora para bajar los 50 metros de escaleras del auditorio del Palacio de Congresos y no escatimó en besos ni en selfies luciendo embarazo. Antes de subir a la tribuna pudo sumar unos patucos más a la canastilla y contestar que no cruzará Despeñaperros; que su presente y su "futuro" están aquí. Se lo aseguró en privado, primero, a la "compañera" de Maracena que se los regaló y, unos minutos después, a los más de 4.000 militantes que se sumaron de todas las provincias a la celebración anticipada del Día de Andalucía.

Volvió a reclamar una campaña "en positivo" y un "debate propio" que se centre en lo importante -en el empleo, la sanidad y la educación, la vivienda, el impulso de la investigación, el futuro de los jóvenes y los mayores-, pero no ahorró reproches al Ejecutivo central por las "batallas" que le está obligando a librar para defender los intereses de los andaluces al tiempo que insistía en los "nervios" que se están apoderando del PP y se mostraba más que segura de que, desde el Sur, se responderá el 22-M a Madrid con una apuesta por los derechos y la esperanza y con un no a los recortes y al miedo.

En el primer gran acto de la precampaña, la secretaria general del PSOE-A criticó la "catarata de ofensas y desprecio" con que el presidente del Gobierno responde cada fin de semana que "baja a hacer turismo" y le advirtió de que la situación, hoy, es igual que hace 35 años. Porque entonces, espetó, se disputó una "pelea desigual donde algunos, con todo el poder del Estado, quisieron ahogar la voz de Andalucía"; porque entonces, como ahora, "hubo un Gobierno que no entendió a un pueblo, que no quiso ver lo que querían los andaluces, que era no ser menos que nadie"; porque entonces, como ahora, hubo unos que "no sintieron el 28-F y que no han sentido nunca esta tierra", una Andalucía que "cumple con España y que quiere a España".

Y lo que pasó fue, justamente, lo que Susana Díaz espera que ocurra ahora con su decisión de anticipar las elecciones, que sea Andalucía la que marque la remontada socialista evocando aquel 1980 en que dijo sí a su autonomía arrebatando la igualdad de derechos a UCD y, meses después, llegó una mayoría absoluta socialista que cambió el país. "Eso es lo que pasó entonces -con la diferencia de que en aquel momento había "un gran presidente y hoy no", en alusión al fallecido Adolfo Suárez- y eso es lo que va a pasar ahora", clamó la presidenta de la Junta emplazando a Rajoy a "que tome nota" y recordando, no sólo al PP sino también a su propio partido, que "todo es posible en España contando con Andalucía" y que "nada es posible si no estamos los andaluces".

Sus palabras responden directamente al lema de la campaña socialista "Andalucía tiene mucho que decir", nacen de la convicción de que habrá un 22-M "porque hubo un 28-F" y conectan con los mensajes que ayer se lanzaron desde Granada a un primer público muy determinado: la propia tropa socialista que ha de movilizarse convencida de la fuerza de las siglas del PSOE para lograr la victoria el 22 de marzo. Ante un auditorio eufórico y absolutamente entregado, Susana Díaz cuidó hasta el último detalle para asegurarse de que sus candidatos saldrán a la calle a lograr la "mayoría suficiente" que necesita para gobernar en solitario. Porque, como insistió, su pacto es con los 9 millones de andaluces. Ni pactará con el PP que "tanto daño ha hecho a tantas familias" ni con "los otros" -en alusión a Podemos-, que tienen como referente a Cañamero y a Sánchez Gordillo y que "vienen a insultar a Andalucía" y a meterse con ella "porque es hija de fontanero".

En las filas socialistas pocos se irían ayer de Granada sin una convicción: si ganan es por ella. Porque tienen "capacidad, fuerza, ilusión y coraje" pero, sobre todo, porque tienen a Susana Díaz.

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