El acusado del crimen de Rute reconoce que disparó a la joven

  • El presunto asesino insiste en que quería a la víctima y que no pretendía matarla sino "tan sólo darle un susto" al sospechar que mantenía una relación con otro chico

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El presunto autor de la muerte de la joven de Rute, Manuel G. R., afirmó ayer que le propinó tres disparos con una escopeta de caza, pero que la quería y no tenía la intención de acabar con su vida sino tan sólo "darle un susto" al sospechar que había comenzado una relación con otro joven del pueblo. Incluso, el acusado aseguró, durante la segunda sesión de la vista oral, que se siente muy arrepentido por los hechos y que cuando disparó a Carmen Romero estaba "trastornado" y no sabía lo que hacía. 

Manuel G. R. relató ante el titular de la Sección Tercera de la Audiencia y del jurado popular que durante la mañana del 12 de septiembre de 2006 Carmen y él mantuvieron una discusión durante la cual ella le dijo que dejaba la relación, pero "yo no pensé que fuera así, sino que era otra pelea más". Ese mismo día, sobre las 21:00, el acusado fue a ver a la joven al centro de acogida de la Junta donde vivía la chica por problemas familiares, pero en ese momento ella no se encontraba allí, por lo que decidió volver a su casa para regresar más tarde. 

Después de una hora aproximadamente, el supuesto asesino fue a la casa de su amigo Manuel R. C., el otro acusado como cooperador necesario, con el que, según su versión, había quedado para ir al campo y probar una escopeta de caza. Antes de dirigirse allí, pararon en el centro para recoger a la víctima, pero ella aún no había llegado, lo que provocó "que me pusiera aún más nervioso". Según Manuel G. R., "se me fue la cabeza" al ver a Carmen salir junto a Jesica de la casa de un joven "con el pelo revuelto, lo que me hizo pensar que se había acostado con él". Al acercarse la joven junto a su amiga, el principal acusado se encaró con ellas profiriéndole insultos como "sois unas putas" y acto seguido, según Manuel G. R., cogió el arma "tal y como me indicó Manuel R. C." y le propinó los tres tiros a Carmen mientras huía del lugar -uno en la espalda, otro en el muslo y un tercero que no llegó al cuerpo de la joven-. Seguidamente, los dos procesados se subieron al coche y huyeron del lugar para poco después entregarse a la Guardia Civil. "Le comuniqué a los agentes que había hecho una locura", concluyó. 

El otro implicado en el crimen como cooperador necesario, Manuel C. R., manifestó durante su declaración que Manuel G. R. se pasó a por él porque quería ir a ver a Carmen para que le entregase un móvil, "pero le dije que tenía que esperarme porque le estaba dando de comer a mi padre". Al salir de la vivienda, según su versión, el otro acusado ya le estaba esperando en el coche para ir hasta el centro de la Junta. Una vez allí insistió en que Manuel G. R. comenzó a alterarse, sobre todo al ver a Carmen salir de la casa de un joven. "Ella le dijo que la dejara en paz y soltó el teléfono en un alerón del coche", detalló. En ese momento, según Manuel C. R., su amigo sacó el arma del coche "pero yo en ningún momento le dije que hiciera aquello, incluso yo ni sabía que llevaba allí mi escopeta". Al escuchar el sonido de los disparos, el otro implicado insistió en que se quedó "quieto" junto a la puerta del copiloto y que se subió al automóvil junto a Manuel G. R. "para ir al lugar en el que nos entregamos a la Guardia Civil".

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