El fiscal afirma que el crimen de Rute fue "con frialdad" y "por sorpresa"

  • El presunto asesino se enfrenta a 20 años de prisión y su cómplice, a 15

El fiscal delegado de Violencia de Género, Borja Jiménez, describió ayer que Manuel G. R., acusado de matar a su novia en Rute disparándole a bocajarro con una escopeta de caza, actuó "con frialdad" y "de manera alevosa y sorpresiva". La Sección Tercera de la Audiencia Provincial inició ayer la vista oral contra Manuel G. R., que se enfrenta a 20 años de prisión, y contra Manuel R. C., a quien la acusación pública solicita 15 años de cárcel como cooperador necesario. Estaba previsto que los dos procesados declararan ayer ante el jurado popular, pero el magistrado presidente de la sala decidió aplazar el testimonio a hoy por la mañana debido a que el parlamento inicial de las acusaciones y las defensas se alargó más de lo previsto. 

Los hechos se remontan a la noche del 12 de septiembre de 2006, cuando Manuel G. R. presuntamente disparó con una escopeta a la que había sido su novia, de sólo 16 años, cuando paseaba con sus amigas en la puerta del centro de acogida de la Junta donde vivía la chica por problemas familiares. El acusado, al parecer, le tiroteó por la decisión de ella de poner fin a la relación. La joven murió tres años más tarde -en agosto de 2009- después de un largo sufrimiento. Su presunto asesino se encuentra en libertad desde septiembre tras agotar los cuatro años de prisión preventiva que recoge la ley, y ayer se sentó en el banquillo sin grilletes y sin escolta policial.

El fiscal expuso al jurado que Manuel G. R. disparó a la víctima "de manera sorpresiva" y razonó que esta acción le provocó la muerte al cabo del tiempo. También dijo que Manuel R. C. "cooperó de manera indispensable", si bien reconoció que supone una disminución de sus capacidades intelectivas. El presunto autor material de la muerte, sin embargo, se encuentra "en perfectas condiciones", frente a la tesis de la defensa, que explicó que sufrió un "arrebato". "En los cinco jurados que he intervenido, todos los acusados alegaron que estaban arrebatados", recordó el fiscal para anular la tesis contraria. 

El abogado que representa a la madre de la fallecida, Mario Garrido, se refirió al suceso como "el típico crimen machista y vil", y destacó el "tremendo dolor y sufrimiento" de la víctima hasta que perdió la vida. "Creo que habría sido mejor que hubiera muerto antes", se dirigió al tribunal. Recordó que la madre estuvo al cuidado de la joven durante los años que se encontró convaleciente: "Ha vivido día a día las curas, los llantos, los dolores". Sobre el presunto asesino, aseguró que "no se arrepintió". La letrada Carmen Santiago representó a la víctima el tiempo que se mantuvo con vida, y ahora ejerce la acusación particular por parte de la madre: "Pude conocer de primera mano el auténtico calvario y el suplicio que pasó", dijo. 

El abogado defensor del presunto asesino, Javier Fernández, pidió al jurado que resuelva las sesiones "de un modo justo, con humanidad, como si fueran los padres de la víctima y al mismo tiempo los padres de los acusados".

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