Del botellón a la cachimba

Cachimbas y productos intervenidos por los agentes. Cachimbas y productos intervenidos por los agentes.

Cachimbas y productos intervenidos por los agentes. / m. G.

Es la nueva tendencia fumadora que ya se ha impuesto como una alternativa en las quedadas: la cachimba. Pero no sólo entre los adultos. En algunos casos ha llegado a sustituir al botellón, en otros muchos alterna con él. El problema está en que también los menores se han sumado a esta moda, contra la que ayer alertó la Guardia Civil. Los agentes están poniendo coto al uso irregular de las cachimbas, que a veces mezclan tabaco con geles u otros productos que no han sido sometidos a ningún control sanitario. La operación, que según el subdelegado del Gobierno, Miguel Briones, "no tiene precedentes en España", ya se ha saldado con la apertura de 125 actas sancionadoras y 85 inspecciones en locales de ocio de una veintena de municipios, principalmente por permitir fumar en su interior.

Siete de las denuncias se refieren al consumo de picadura de tabaco por adolescentes que no han cumplido la mayoría de edad, entre ellos una menor de 12 años. "Es un plan permanente contra el consumo minorista de drogas en los lugares de ocio", señaló el coronel jefe de la Comandancia de Málaga, Jesús Esteban, quien subrayó la "presencia incontrolada de menores". "Hablamos por el momento de infracciones administrativas de diversa índole, pero si esto continuase pediríamos amparo a la Fiscalía. Es muy preocupante que nuestros hijos tengan un acceso tan fácil a este consumo", alertó.

125Denuncias. Es el número de actas levantadas en 85 inspecciones en 20 municipios

Durante los registros se ha observado, en palabras de Briones, no sólo "permisividad" sino también "falta de control". El consumo de tabaco enmascarado con productos aromáticos puede ser incluso más dañino que el tabaco tradicional y que fumar cachimba en una sesión de 40 minutos equivale a unos 36 cigarrillos. La idea de algunos empresarios se aproxima a la de recuperar la posibilidad de fumar en estos locales, pero a través de estos aparatos diseñados con filtros de agua.

El coronel de la Guardia Civil aclaró, eso sí, que el uso de dicho artilugio, también conocido como sisha, no está prohibido, de forma que si un adulto acude a un local tiene luz verde para consumir, siempre que sea en un espacio abierto. En caso de que la cachimba no contenga tabaco, está permitido hacerlo en el interior. Pero el género, cuente o no con nicotina, en ningún caso se le puede ofrecer a los menores ya que con ello se le incita al tabaquismo. El objetivo, matizó el coronel, no estriba en "criminalizar a los locales que ofrecen cachimbas ni a los fumadores que consumen productos legales".

Los agentes se incautaron de 222 kilos de picadura de tabaco. Las denuncias se levantaron, además de por permitir fumar en lugares en los que está prohibido, debido a la tenencia para la venta de tabaco de contrabando, la venta de esta sustancia sin autorización o la venta de tabaco a menores, así como por carecer de etiquetado en español de sucedáneo de tabaco.

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