Las llamas calcinan la Sierra de Lújar y obligan a evacuar 5 pueblos

  • El incendio se declaró a primera hora de la mañana en el Alcornocal de Lújar y afectó a varios municipios. La inaccesibilidad del terreno, el calor y el viento dificultaron las labores de extinción.

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Apenas unas horas después de que el ecologista Fernando Alcalde presentara el libro Las Sierras de Lújar y La Contraviesa, el cual postula la declaración como parque natural de este paraje, las llamas comenzaron a arrasar esta zona declarada Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), incluida en la Red Natura 2000 y propuesta para ser parte integrante del Parque de Sierra de Lújar. Y no es la primera vez ni de este verano ni de otros años. Sin embargo, la gravedad del incendio forestal declarado ayer entre Gualchos y Lújar no ha tenido precedentes, pues no sólo ha acabado con alcornoques de 600 años, sino que ha afectado a varios municipios y ha obligado a desalojar pueblos enteros. Los últimos datos facilitados cifraban en 624 los vecinos que tuvieron que salir de sus casas por el fuego.

Al cierre de esta edición todavía no había sido controlado, seguía activo y presentaba varios focos, por lo que la preocupación era máxima entre autoridades desplazadas hasta el lugar, técnicos y personal de extinción tanto del Infoca como de Bomberos y hasta la Unidad Militar de Emergencias (UME), que reforzó el operativo. El calor, el viento y la humedad complicaron de manera extraordinaria un incendio ya de por sí difícil de extinguir por lo inaccesible del terreno.

El servicio Emergencias 112 Andalucía recibió en los primeros momentos más de 80 avisos, ya que la columna de humo era visible desde distintos puntos de la Sierra y de la Costa Tropical. Las primeras alertas comenzaron a recibirse sobre las 10:20 horas, cuando los vecinos y particulares alertaban de un fuego en el Arconocal de Lújar. La Junta de Andalucía declaró a las 12:15 horas el nivel 1 del Plan de Emergencias por Incendios Forestales, por requerir la puesta en práctica de medidas para la protección de personas y bienes.

En un primer momento, se desalojó a doce personas que se encontraban en el Cortijo Valavero, una encantadora casa rural visitada mayoritariamente por extranjeros, donde había alojadas diez personas pasando sus vacaciones y dos trabajadores. Después, el Ayuntamiento de Lújar decidió desalojar "de forma preventiva y progresiva" a los 400 habitantes de este municipio, que fueron trasladados a la playa de Cambriles, según la Consejería de Justicia e Interior.

El Ayuntamiento de Órgiva ordenó también que una docena de vecinos que actualmente residen en los anejos orgiveños de Olías y Fregenite dejaran sus viviendas, por si cambiaba el viento. A última hora de la noche, el Ayuntamiento activó el Plan de Emergencias. El pabellón polideportivo del municipio acogió a un centenar de desalojados de otros municipios para que pasaran la noche.

Por la tarde, en Rubite también desalojaron a 120 personas. Al final de la jornada se desalojó también a los 80 vecinos de Los Carlos, un anejo de Lújar, por lo que la cifra total de desalojados, al cierre de esta edición, ascendía a 624. Toda la Costa pudo ver y sentir el incendio, ya que la nube de humo tapó incluso la luz del sol en un momento de la mañana. Además de las idas y venidas de los aviones de extinción a la playa, los efectos de las llamas también se dejaron notar en numerosos puntos de la comarca, pues se produjeron varios cortes de luz que afectaron a municipios como Castell de Ferro, Carchuna o Motril.

Las tareas de extinción del fuego movilizaron casi una veintena de medios aéreos, del Infoca y del Ministerio de Medio Ambiente. Según informaron fuentes del Centro de Coordinación de Emergencias, se desplazaron a la zona la Unidad Militar de Emergencias (UME), con 61 personas, seis autobombas, un vehículo nodriza, dos vehículos de comunicaciones, un ambulancia y varios vehículos todoterreno. Además, doce medios aéreos del Infoca, siete grupos especialistas, dos autobombas y maquinaria pesada. El Ministerio envió a Gualchos cinco aviones anfibios procedentes de Málaga, Torrejón (Madrid) y Talavera la Real (Badajoz), así como un helicóptero Kamov de la base La Almoraima en Cádiz, un avión de comunicaciones y observación de la base de Muchamiel y una unidad móvil de meteorología y transmisiones de Granada. También acudieron asesores técnicos del 112, Protección Civil y el Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA); Guardia Civil, Policía Autonómica, Bomberos de Motril y Policía Local de Gualchos.

El fuego obligó también a cortar dos carreteras, la GR-5206, concretamente el tramo que une Castell de Ferro y Rubite, y la GR-5207, entre el kilómetro siete y el cero. El Jefe de los Bomberos de Motril estaba en el puesto avanzado del Infoca para coordinarse con el dispositivo puesto en marcha tras declararse el incendio, al parecer, por un chispazo de un poste de la luz, según informó la concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Motril, María Ángeles Escámez. El fuego afectó a la subestación eléctrica de Gualchos, tal y como informaron fuentes de la ELA de Carchuna-Calahonda, una situación que perjudicó tanto a negocios como a particulares de toda la comarca.

El consejero de Justicia de la Junta de Andalucía, Emilio de Llera, que se desplazó hasta el lugar, compareció a última hora de la tarde acompañado del delegado del gobierno en la comunidad, Antonio Sanz, para reconocer que la situación era "complicada", pues el incendio no estaba ni controlado ni estabilizado y seguía creciendo. "Estamos haciendo todos los esfuerzos posibles para controlarlo. Lo más potente que tenemos se ha puesto al servicio de este incendio".

La situación de tensión y nervios por el avance del fuego hizo que, por ejemplo, hubiera que mediar con el alcalde de Rubite, Arsenio Vázquez, para el desalojo de los 120 habitantes del pueblo. Finalmente fueron desplazados de sus viviendas a la Haza del Lino y de allí al pabellón polideportivo de Órgiva, donde pasaron la noche. "Hay que ser serios con el fuego", sentenció De Llera. Por su parte, el delegado del Gobierno, Antonio Sanz, subrayó la colaboración entre la delegación del Gobierno Central con la Junta de Andalucía para la coordinación del operativo. La delegada provincial de Medio Ambiente, Inmaculada Oria; la delegada del Gobierno de la Junta, Sandra García y el subdelegado del Gobierno en Granada, Santiago Pérez, estuvieron en el lugar.

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