El consumo de agua descendería un 26% subiendo el precio al regadío

  • Una investigación de la UPM concluye que los agricultores del Bajo Guadalquivir perderían un 16% de los ingresos en caso de elevarse la factura tres céntimos por metro cúbico

Reconducir el bajo precio que ha pagado históricamente la agricultura por el consumo de agua es una asignatura pendiente de la gestión de este recurso a la que pronto hay que enfrentarse. La Directiva Marco Europea ordena que antes de 2010 se repercuta los costes de los servicios relacionados con el ciclo integral del agua en todos los usuarios, aunque también prevé excepciones que pueden aplicar los Estados para determinados sectores claves, como el campo.

Una investigación dirigida por Eva Iglesias, de la EscuelaTécnica de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), pone de manifiesto los efectos que tendrá la subida del precio del agua sobre el regadío, que supone el 77,6% de la demanda en el conjunto de las cuencas andaluza, con un precio medio de 1,4 céntimos por metro cúbico. El estudio, publicado por la revista científica Water Resources Research, revela que elevar en la zona del Bajo Guadalquivir en tres céntimos de euro el precio del metro cúbico traerá consigo una reducción del 26% en el consumo de un bien en el que se gasta por encima de los recursos disponibles y en el que han surgido nuevas demandas.

La contrapartida es que los agricultores, en caso de no modernizar las infraestructuras, perderían un 16% de sus ingresos en uno de los sectores claves de la economía andaluza y que también es de los primeros en verse afectado por los recortes en momentos de sequía como el actual. El informe estima que si el precio del agua se incrementara en seis céntimos por metro cúbico el descenso del consumo sería de un 29%, con una bajada en los beneficios que podría llegar al 27%.

Los autores de la investigación han desarrollado un modelo matemático de simulación que permite evaluar los impactos sociales, económicos y ambientales que se producirían si se incrementase el precio del agua en los regadíos, partiendo de un coste cero y tomando como referencia el Bajo Guadalquivir y el Canal de Montijo, en Extremadura. Cobrar más por el agua implicaría así ahorrar, y mucho, en un bien escaso, supondría un cambio significativo en las tecnologías utilizadas para el regadío y, además, obligaría a variar los cultivos, ya que se optaría por cosechas más rentables.

Pero también tendría efectos negativos porque en el Guadalquivir aumentaría el uso de los fertilizantes, que constituyen hoy una de las principales fuentes de contaminación difusa de los recursos hídricos. Los empresarios deberían asumir además un descenso en la renta agraria que llevaría a que bajase el número de mano de obra contratada.

La aprobación del Acuerdo Andaluz por el Agua, que actualmente debate la Consejería de Medio Ambiente con los agentes económicos y sociales, supondrá la adopción medidas sobre el precio del agua para todos los usuarios, incluido el regadío, con la reforma de las figuras tributarias actuales.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios