Dos controvertidas abstenciones que ahora tienen premio

  • Menacho y Jiménez Barrios no apoyaron la ofensiva de Cabaña contra Pilar Sánchez

Entre el blanco y el negro hay sitio para el gris. Esta puede ser la lectura que tanto Francisco Menacho como Manuel Jiménez Barrios han venido realizando en el último año desde que en el congreso regional en que el que fue elegido Griñán como secretario general del PSOE andaluz surgieran unas discrepancias con la dirección provincial que en vez de aminorarse se han agravado con el paso de los meses.

La mejor visualización de esta postura intermedia tuvo lugar el pasado 27 se septiembre en el cónclave de la cúpula socialista gaditana en el que tenía respaldarse a los candidatos a alcaldes en las ocho ciudades más habitadas de la provincia. Cabaña decidió entonces apoyar a siete de estos alcaldables, excluyendo a la regidora de Jerez, Pilar Sánchez. No sólo le pasó la patata caliente a la dirección regional sino que, para más inri, elaboró un informe donde advertía de los riesgos electorales de que la regidora jerezana encabezara la lista electoral.

Su propuesta, aunque salió ampliamente respaldada, posicionó a muchos dirigentes (ver Diario de Cádiz del 27 de septiembre). Los partidarios de Pizarro y Cabaña dieron su conformidad pero otros como José Luis Blanco, Juan Cornejo y los representantes de Jerez votaron en contra. Hubo sin embargo dos abstenciones que no gustaron a Cabaña: las de Menacho y Jiménez Barrios, dos socialistas templados que ahora reciben su premio.

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