Una discusión entre vecinos acaba con dos muertos a balazos en Granada

  • Las víctimas, padre e hijo, recibieron los tiros en el portal del número uno de la plaza de Rey Badis. La Policía Nacional detiene a un joven como el supuesto autor y a otro por tirar una piedra a un agente.

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Las desavenencias venían de antes entre los habitantes del primero y el tercero del número 1 de la Plaza Rey Badis. Y ayer acabaron a disparos, con un resultado dramático: un padre y su hijo, muertos por heridas de bala, presuntamente a manos de un individuo de 32 años que fue detenido. El progenitor tenía 65 años y el hijo rondaba la treintena, según informaron  fuentes policiales.

Antes de los balazos hubo una pelea. De hecho, el Centro de Coordinación de Emergencias 112 informó de que sobre las 16:50 recibió varias llamadas de particulares alertando de que se estaba produciendo un altercado frente al portal número uno de la plaza. Vieron a varias personas y luego escucharon los disparos. Agentes del Cuerpo Nacional de Policía de Granada y de la Policía Local se desplazaron al lugar de los hechos.

Cuando los agentes de la Policía Nacional y los servicios sanitarios llegaron se encontraron a uno de los varones muerto y al segundo, herido muy grave. Fuentes de la Delegación de Salud confirmaron a Europa Press que el malherido falleció mientras era trasladado al Hospital Clínico San Cecilio.

Según relataron los vecinos, el arrestado -con antecedentes policiales- vivía en el primero y las víctimas, en el tercero. También contaron que el desencadenante de la discusión mortal de ayer fue "un televisor". No es raro que en la zona se registren conflictos graves por cuestiones puntuales que aparentemente carecen de solidez, pero en este caso las rencillas venían de antes.

Fueron las brigadas de la Policía Científica y de Homicidios las que se hicieron cargo de la investigación mientras un gran número de agentes intentaba protegerles. Primero, localizaron a las personas involucradas. Después, detuvieron a uno de ellos, muy conocido en el barrio. Hubo otro arresto, aunque en este caso por arrojar una piedra a uno de los policías que custodiaban el lugar. Fuentes policiales indicaron al cierre de esta edición que no se descartaban nuevas detenciones por la participación en el incidente, incluso de la misma familia.

De hecho, los agentes continuaron por la noche indagando, manteniendo el control de la zona y buscando la pistola, que sobre las 20:00 aún no había aparecido. El arma puede resultar clave para esclarecer la autoría de los hechos.

Los policías locales y nacionales establecieron un pasillo en el exterior para controlar el acceso al bloque. La plaza estaba repleta de vecinos y curiosos que cuando se enteraban de lo que había sucedido se llevaban las manos a la cabeza. Alguno aseguró que intuía que cualquier día podía pasar algo así. De hecho, contó que el detenido había sido visto alguna vez con un arma y de vez en cuando la utilizaba para realizar prácticas de tiro. Una de las vecinas confirmó este extremo porque había escuchado los disparos y porque alguna vez que otra se había encontrado los casquillos tirados en la calle. "Era increíble porque era en los sitios donde los niños solían jugar".

Otra residente pensó en la familia de las víctimas. "Es como si de golpe y porrazo me quitan a mi marido y a mi chico", ejemplificó. Otra, en otro corrillo, había escuchado que uno de los tiros había alcanzado a la cabeza de uno de los fallecidos.

Los policías se parapetaron con escudos cuando sacaron a varios vecinos del bloque. Una mujer salió en estampida contra uno de los hombres mientras era conducido a la furgoneta policial y alguna piedra voló, pero la situación no fue a más. Varios residentes pedían justicia y que el autor lo pagara.

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