El dueño de la promotora Aifos da la espalda a Roca

  • Afirma que el Ayuntamiento le obligó a firmar convenios contrarios a sus intereses · Sugiere que la contabilidad secreta de Roca incluye pagos aportados al municipio

El empresario Jesús Ruiz Casado, propietario de la promotora Aifos, socavó ayer la línea de defensa del ex asesor de urbanismo de Marbella y principal acusado del caso Malaya, Juan Antonio Roca.

Ruiz Casado, acusado de haber pagado 4,8 millones al ex asesor de Urbanismo para obtener favores urbanísticos, dijo en primer lugar que parte de las anotaciones que figuran en la contabilidad secreta de Roca atribuidas a Aifos corresponden a pagos legales que él hizo al Ayuntamiento de Marbella y a sumas que aportó para patrocinar actividades municipales. Después negó que él, su empresa o cualquiera de sus directivos hubiera encargado un informe técnico a Juan Antonio Roca relativo al hotel Guadalpín. El ex asesor de Urbanismo de Marbella afirmó en el juicio por el caso Malaya el 14 de noviembre que recibió por ese asesoramiento 2,6 millones de euros en negro. El fiscal Anticorrupción Juan Carlos López Caballero le pidió ayer explicaciones a Ruiz Casado por este pago. Su respuesta fue clara: "El señor Roca se equivoca".

El principal accionista de Aifos se negó ayer a ratificar las dos declaraciones que hizo en julio de 2006 ante el juez que investigó la corrupción político urbanística de Marbella. En la segunda comparecencia apuntó que Roca le había pedido dinero a través de su director en Andalucía, Francisco García Lebrón. Ayer se limitó a aclarar que dijo lo que dijo para evitar la cárcel. El magistrado Torres ordenó su ingreso en prisión el 20 de julio de 2006, aunque tras la segunda declaración logró salir en libertad bajo fianza de 500.000 euros.

Ruiz Casado aprovechó el interrogatorio al que le sometió ayer el fiscal Anticorrupción para presentarse como una víctima sometido a la extorsión del Ayuntamiento de Marbella, a través de Juan Antonio Roca. Explicó que el hotel Guadalpín Banús reunía todas las condiciones previstas en el plan general de ordenación urbanística de 1986. Sin embargo, "el Ayuntamiento con el único fin de recaudar" le obligó a suscribir en marzo de 2004 dos convenios para legalizar excesos de edificación que, de acuerdo con su versión, no existían, aunque la Fiscalía Anticorrupción mantiene que se agregaron 2.000 metros edificables más en el hotel y 4.000 en la parcela adyacente. Ninguno de estos convenios llegó a ser ratificado por el Ayuntamiento de Marbella, si bien el municipio reclama en la actualidad en el concurso de acreedores que pesa sobre la promotora el pago de la cantidad que no se llegó a aportar e incluso parte de la suma que sí se hizo efectiva.

La Fiscalía Anticorrupción indica por contra en su escrito de acusación que ambos convenios implicaban el pago de dos millones de euros al Ayuntamiento de Marbella y otros 2,5 millones en comisiones ilegales a Juan Antonio Roca.

El dueño de la promotora se esforzó ayer en hacer ver que su empresa tuvo que plegarse a la "imposición" del Ayuntamiento porque antes se había enfrentado a la Administración local y había perdido el pulso. Recordó el enfrentamiento que mantuvieron con el hotel Guadalpín Marbella cuando un cambio de criterio al computar como edificable unas terrazas les acabó llevando a tener que firmar otro convenio que les supuso el desembolso de dos millones de euros y la conmutación de una deuda que tenía el municipio con la promotora.

Aifos firmó en junio 2004 un tercer convenio con el Ayuntamiento de Marbella que también forma parte del caso Malaya. Gracias a este acuerdo la promotora entregaba al Ayuntamiento unos locales de 217 metros y 2,5 millones de euros más un soborno millonario a Juan Antonio Roca a cambio de un terreno de 15.000 metros en la zona de Guadaiza.

Los locales los había comprado Aifos en abril por 4,2 millones de euros a Carlos Sánchez y Andrés Liétor, empresarios que según la Fiscalía formaban parte del círculo de Roca y que a su vez los habían adquirido en abril por 2,4 millones. La permuta implicaba para el municipio un quebranto de 39,7 millones, según valoraciones de la acusación. Ruiz Casado se enfrenta a una petición de seis años de prisión y ocho millones de multa por cohecho y fraude.

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