Tragedia en la residencia aurora

Un fallo en un enchufe originó el incendio en el geriátrico de Nervión

  • Un vídeo de las cámaras de seguridad del asilo muestra un fogonazo que sale de la habitación en la que se produce la avería eléctrica y cómo, en apenas un minuto, la segunda planta se satura de humo

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El fallo eléctrico que originó el incendio en la residencia Aurora se debió al mal estado de un enchufe, según las primeras conclusiones de la Policía Científica. En la habitación en la que se declaró el fuego había varios aparatos conectados: el aire acondicionado, la cama eléctrica y el compresor de un colchón antiescaras, si bien no existían regletas ni enchufes múltiples. La conexión eléctrica falló, posiblemente por una subida de tensión, que provocó un chispazo que prendió en la cama en la que dormía Lucía Miranda, de 65 años y prima hermana de la directora del geriátrico. Con la muerte de Manuel Martín Parra, ayer en el hospital, ya son siete las personas que han fallecido en este incendio.

La segunda planta de la residencia Aurora, ubicada en el número 98 de la calle Marqués del Nervión, se saturó de humo en sólo un minuto, lo que hizo imposible tanto el rescate como la huida de los ancianos que en ella se encontraban. Así lo acredita la grabación de las videocámaras de seguridad del asilo, que ya han sido revisadas por la Policía Nacional. Los equipos de filmación no enfocan a las habitaciones por motivos de privacidad, pero sí están orientadas hacia el pasillo, tal y como explicó ayer Hilario Portales, portavoz de la familia que regenta el asilo.

La grabación de la cámara de la segunda planta muestra una especie de resplandor que sale de la puerta de la habitación en la que se originó el incendio a las 23:48 del lunes. El fuego no traspasa la puerta, que estaba cubierta con unas resinas ignífugas, pero sí lo hace el humo, que se propaga por toda la planta a una velocidad vertiginosa. Un minuto después, a las 23:49, el piso está completamente cubierto de humo y en la cámara no se puede apreciar nada más que oscuridad.

Siete minutos después, a las 23:56, se registra en la central de emergencias del 112 la llamada de alerta. Las cámaras de la primera planta muestran cómo un vecino, Juan Salvador Fernández Gutiérrez, sube a rescatar a los ancianos acompañado por una enfermera, y a los residentes que intentan salir por su propio pie. La Policía Local tardó menos de cuatro minutos en llegar y los Bomberos lo hicieron a los cuatro minutos y medio del aviso. Instantes después fueron llegando los 16 policías nacionales que participaron en el rescate.

Bomberos y policías formaron una cadena humana para salvar a los ancianos, que tuvieron que ser desalojados en sillas o en parihuelas porque no había ni camillas ni ambulancias suficientes. En los 24 minutos siguientes sólo llegaron dos unidades del servicio de emergencias sanitarias del 061 pese a que en la residencia había 21 personas por atender.

Un policía relató ayer a este periódico los momentos vividos en el rescate y denunció la tardanza de las ambulancias en llegar. "Llegó un momento en que los policías sobrábamos dentro de la residencia y teníamos que estar fuera. Llamé a las ambulancias una y otra vez. Lo hacía cada dos o tres minutos. Tuvimos que dejar a los ancianos en la calle, cubriéndolos con mantas o sábanas. En 24 minutos sólo llegaron dos ambulancias y hacían falta más", explicó este miembro de las Fuerzas de Seguridad, que no entiende la demora porque él empleó menos de cuatro minutos en llegar desde un punto situado a siete kilómetros.

La grabación de las cámaras de seguridad del asilo evidencia la rapidez con la que se propagó el humo y la imposibilidad de rescatar a los ancianos que se encontraban repartidos en las seis habitaciones de la segunda planta. Según expertos de los Bomberos consultados por este periódico, una persona pierde el conocimiento por el humo en dos o tres minutos, dependiendo de su capacidad pulmonar. La muerte le sobreviene en los diez o quince minutos siguientes.

Uno de los responsables de la Policía Científica explicó que todos los enchufes de plástico se deterioran con el tiempo, de ahí que recomendase que se sustituyan por los de porcelana.

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