Uno de los fundadores de Doñana afirma que el parque está más amenazado que hace 40 años

  • La expansión de núcleos urbanos y turísticos, la construcción de infraestructuras, así como las crecientes actividades agrícolas y ganaderas han aumentado la presión en el entorno

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Luc Hoffman, uno de los fundadores de Doñana como un espacio protegido, ha dicho que este ecosistema se ha preservado bien desde 1969, cuando fue declarado parque nacional, pero ha advertido de que en su entorno "hay ahora más presiones y más amenazas" que hace cuarenta años.

Hoffman, empresario suizo y uno de los más reconocidos mecenas internacionales en la conservación de la naturaleza, logró recaudar en 1963 unos dos millones de francos suizos con los que el entonces recién creado Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza (WWF en sus siglas en inglés) pudo comprar 6.794 hectáreas en el corazón de las marismas del Guadalquivir en la que se creó la Reserva Biológica de Doñana.

Esta reserva fue el embrión del Parque Nacional de Doñana, declarado oficialmente seis años más tarde y que a final del pasado siglo rebasó las 50.000 hectáreas, convertido desde 2006 en el actual Espacio Natural de Doñana, que supera las 100.000 hectáreas al sumarle la Junta de Andalucía el parque natural tras asumir la gestión íntegra de este espacio protegido.

Hoffman ha vuelto esta semana a Doñana, donde ha sido el centro de los homenajes organizados por WWF para conmemorar el cuarenta aniversario de la declaración del Parque Nacional de Doñana.

Este octogenario vitalista, a quien sólo el mal tiempo ha impedido montar en globo para disfrutar Doñana desde el aire, sí ha podido recorrer con la ayuda de unos bastones algunas de las dunas, pinares y sotobosques que conforman el siempre cambiante y excepcional paisaje de Doñana.

El veterano conservacionista ha señalado que ha encontrado bien conservado el núcleo central de Doñana, aunque ha constatado que este espacio protegido está ahora "rodeado por poblaciones y por muchas presiones y amenazas".

En su opinión, la expansión de núcleos urbanos y turísticos en torno a Doñana, la construcción o ampliación de carreteras y otras infraestructuras, así como las crecientes actividades agrícolas y ganaderas han aumentado el nivel de amenaza que se cierne sobre este espacio protegido, que Hoffman cree que soporta ahora muchas más presiones que cuando lo descubrió, a mediados del pasado siglo.

Por ello, este filantrópico propietario de un importante grupo farmacéutico, que financia actuaciones e investigaciones internacionales en defensa del medio ambiente, ha animado a la población del entorno de Doñana a que "se implique directamente en la defensa y en la gestión" de este ecosistema.

"Pese a las presiones y las amenazas, hay que abrir un camino para que la gente del entorno de Doñana ayude a conservarla", ha añadido.

Aunque su edad, casi 90 años, y su residencia habitual, ubicada a miles de kilómetros de España, le distancian de las tensiones diarias entre la conservación de Doñana y el desarrollo de su entorno, Hoffman no duda en recomendar a los vecinos de este espacio protegido que no se olviden de que el reconocimiento mundial de este enclave lo ha propiciado, precisamente, su conservación como un valioso ecosistema.

Y aboga por que este valiosísimo y frágil humedal se transmita intacto para las generaciones futuras.

Por ello anima a los vecinos de Doñana a que se impliquen en la conservación de unas marismas que, cuarenta años después de su declaración como Parque Nacional español, son hoy reconocidas mundialmente como Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad, títulos ambos avalados por la Unesco, o Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y humedal de importancia internacional del Convenio Ramsar.

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