La igualdad se hace adulta

  • Andalucía fue pionera en la lucha contra la discriminación de la mujer · Tras dos décadas removiendo obstáculos estas políticas inundan a todo el Gobierno · Sus impulsoras relatan los avances

Soledad Ruiz se preparó a fondo hace cinco años su intervención sobre la ley de violencia de género en un encuentro de mujeres en Mollina (Málaga). Apenas hacía dos meses que había tomado posesión como directora del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) y, nada más mirar a su público, apartó sus papeles y transmitió los recuerdos de una época donde igualdad aún no se escribía en femenino. Recordó cómo su madre posibilitó que ella aprovechara nuevas y viejas oportunidades "y todas lloramos", explica conmovida la ahora directora general de violencia de género. Muchas de estas mujeres comprendieron ese día que durante años habían luchado por la igualdad y por sus derechos y, sin entender de militancia, se proclamaron feministas. "Era un término denostado en la dictadura", comenta Micaela Navarro, consejera de Igualdad.

La creación del IAM posibilitó que muchas andaluzas, como es el caso de la consejera, formaran parte del movimiento asociativo que, al final de los 80, dio un hueco en la sociedad a muchas amas de casa. Sin duda, éste era el principal objetivo de este órgano, que acaba de cumplir 20 años. "La articulación de esas redes permitió que muchas de nosotras estemos en política", confiesa Navarro. De hecho, en 1990 el instituto comenzó a formar agentes de igualdad.

El logro fue de la Autonomía y empezó a gestarse una década antes, cuando se crearon los primeros Centros Asesores de la Mujer, una iniciativa de la consejera del Gobierno preautonómico andaluz María Izquierdo que partió de "puro voluntarismo". Estos centros, los primeros en toda España, pasaron luego a depender de las diputaciones y no llegaron a desaparecer por completo. Izquierdo, que obtuvo su acta de diputada nacional en 1977, sabe bien de los desprecios en aquella época, en la que la política era algo "sucio" para la mujer. "Nos quisieron poner la zancadilla porque todo se había hecho sin estar previsto, no teníamos ni presupuesto ni nada", recuerda. Hoy los fondos del IAM ascienden a más de 36 millones de euros anuales.

Teresa Jiménez, la consejera de Educación que también ocupó la dirección del IAM durante una legislatura, está convencida de que el avance de la Autonomía no hubiera sido posible sin el de la mujer. Hasta 2004, con la creación de la Consejería de Igualdad, el IAM dependió de Presidencia. "Su consejero, Gaspar Zarrías, fue un cómplice", asegura Jiménez.

Pero hizo falta algo que más que confianza: el esfuerzo sin tregua de una docena de mujeres, feministas por convicción, capitaneadas por la malagueña Carmen Olmedo y que contaban con la colaboración de históricas socialistas como Carlota Bustelo, que cinco años antes (1983) fue la primera directora del Instituto de la Mujer a nivel nacional, o la ex ministra Matilde Fernández, que acudió a Sevilla a inaugurar en1991 la que hasta hace poco más de un año ha sido la sede del IAM. Y no sobraron manos. Algunas socialistas recuerdan cómo el propio Felipe González se tomaba a coña la causa feminista y bromeaba con Matilde Fernández sobre los logros para "las titis".

A pesar de las dificultades para "remover los obstáculos", en el argot feminista, Andalucía tomó la delantera. "El IAM fue un referente fuera de Andalucía, junto con el catalán Institut de les Dones y el Emakunde vasco, e incluso en Latinoamérica", confirma Micaela Navarro. Adela Abarrategui lleva 20 años trabajando en el IAM y da fe de ello. La jefa de gabinete de estudios y programas formó parte del privilegiado equipo que puso a rodar el instituto, que compartió durante ocho años dos sedes: una en Sevilla y otra en Málaga. "En el inicio éramos unas doce y sólo había tres servicios; la etapa más intensa fue la de Olmedo, que estuvo en el cargo once años y atendía personalmente a muchas mujeres", recuerda la técnico que concreta que hoy, entre otros recursos, hay 168 centros de información municipal.

En un primer momento, el instituto se volcó en el fortalecimiento del movimiento asociativo y en la formación y el acceso al empleo femenino. Y, en diez años, la tasa subió 10 puntos. Sin embargo, la violencia de género ha marcado la agenda de actividades de este órgano desde sus inicios. Carmen Olmedo, que actualmente está ingresada por enfermedad, recordaba en 2005 en un artículo cómo la idea de una ley integral contra el maltrato se gestó en Andalucía. A mediados de los 90 al IAM llegaban ya algunas mujeres aporreadas por sus parejas pero hubo un caso especialmente sobrecogedor: una mujer de Cádiz denunció que su ex marido la amenazaba con matar a su hija de 6 años si ella no volvía; el juez civil estableció un régimen de visitas que ella se negó a respetar pero, a pesar de los avisos, una orden judicial permitió que el hombre se llevara a su hija, y la asfixió con una almohada. El IAM envió una carta al Consejo General del Poder Judicial pidiendo una reforma. Sin respuesta, el 20 de septiembre de 1997 el instituto presentó a los medios un borrador de ley, pero ni siquiera hubo consenso dentro del PSOE. Dos meses después, España se despertó con la noticia de la muerte de Ana Orantes, granadina quemada viva por su marido. Adela Abarrategui recuerda que todas fueron al entierro.

Este asesinato marcó un punto de inflexión en la lucha. Meses después, Andalucía aprobó un plan propio, la esfera política cambió de opinión y Micaela Navarro, entonces secretaria federal de la mujer del PSOE, creó el primer grupo de trabajo para elaborar el borrador de la citada ley nacional. Andalucía ya se había adelantado aprobando en 1998 un plan integral, pionero en España y dotado con dinero.

No fue el único hito. A Carmen Olmedo la sustituyó a principios de 2000, y sólo durante dos meses, Rosa Gómez, entonces técnico del IAM que asumió el cargo en un periodo electoral. Y, a partir de entonces se abrió una nueva era en este órgano de igualdad. "Yo asumí el reto con el cambio de siglo y de milenio y mi función fue adaptar las políticas de igualdad a los nuevos tiempos", comenta Teresa Jiménez. En sus cuatro años de mandato elaboró el segundo plan de acción -y ya son tres- que incluía aspectos tan novedosos como la personación de la Junta en los procesos judiciales por asesinato. Entre otros asuntos, puso en marcha un observatorio de la publicidad no sexista sin precedentes y presenció la inclusión de informes de impacto de género en los presupuestos.

Pero sin duda, la nueva etapa estuvo marcada por el mainstreaming, un concepto que irrumpe con fuerza y que trata de integrar la perspectiva de género en todos los ámbitos, para implicar a toda la sociedad. Borrar la herencia patriarcal requiere de la alianza de las mujeres y la complicidad de los hombres. En la época de Soledad Ruiz aparecieron las campañas dirigidas a los hombres dejaron de ser una rareza en las sedes del IAM.

Paso a paso. Soledad Ruiz se marcó como objetivos fomentar el empleo. "Ayudamos a muchas mujeres a abandonar sus soledades y luego les dimos las herramientas para competir y hacerse un hueco en la empresa", comenta la ex directora. En 20 años el IAM ha creado 111 unidades de empleo para mujeres, 8 centros para el asesoramiento y desarrollo empresarial y programas como Igualem, con planes de igualdad en empresas; Universem, dirigido a estudiantes; o Cualifica, para la inserción laboral de víctimas de maltrato.

Soledad Pérez, la actual directora del IAM, conoce de sobra los programas y a muchas de sus usuarias, algunas de las cuales atendió en su etapa profesional como abogada, "cuando no existía el delito de violencia de género", comenta. Ahora, el IAM, entre otros servicios, cuenta con un gabinete de defensa jurídico gratuito y una red de centros de acogida a las víctimas que ha sido copiada dentro y fuera de España.

Hace poco más de un año que cogió las riendas del instituto, un órgano que se ha hecho adulto y cuya misión es vigilar el cumplimiento de las políticas de igualdad. "Yo reivindico el término feminismo, que no es lo contrario al machismo, pero ahora hay que quitar esa etiqueta a las políticas del IAM", añade. Sus planes pasan por impulsar un Plan estratégico para la igualdad y por la creación del Observatorio de la Igualdad, así como la constitución de unidades de género en todas las consejerías. Cumplir con la ley. Soledad Pérez sigue aprendiendo de las mujeres que emocionaron a su antecesora en Mollina y formando a sus nietas. Todas creen que la igualdad plena tardará. El instituto tiene una larga vida por delante.

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