El informe de la Iglesia ve "apariencia delictiva" en el caso Romanones

  • La investigación canónica recoge que el tribunal eclesiástico de Granada no debería ser quien lo juzgara

La investigación canónica que realizó la Iglesia a nivel interno sobre el conocido como caso de los Romanones, que investiga el presunto abuso sexual a menores en el seno de la iglesia granadina, empieza a ver la luz. Ayer se conoció que el informe canónico elaborado en el marco de la investigación eclesiástica ve "apariencia delictiva" en los hechos denunciados.

El informe, que adelantó ayer el diario El País, describe un fumusdelicti (apariencia delictiva) en el expediente. Una investigación que atañe directamente al padre Román, principal acusado y cabecilla del grupo, y a otros dos sacerdotes, los cuales "forman un grupo muy compacto y cerrado".

Según fuentes del caso, el informe aprecia esa apariencia delictiva en los supuestos abusos relatados por el denunciante -un joven que hoy tiene 24 años- y por los que llegaron a estar imputadas doce personas, en su mayoría sacerdotes, si bien la investigación judicial sólo continúa contra el supuesto cabecilla del grupo, el padre Román.

El expediente también incluye la apreciación de que no debería ser el tribunal eclesiástico de Granada quien juzgue los hechos (en la vertiente eclesiástica), dados "los vínculos de amistad y compañerismo" entre uno de los sacerdotes "y el resto de personas del tribunal", recoge.

Según fuentes judiciales, el informe se incorporará a la causa penal abierta por el Juzgado de Instrucción 4 de Granada pero "su alcance será limitado porque (la investigación eclesiástica) no tiene ninguna influencia sobre la jurisdicción civil". El documento fue remitido al Juzgado cuando el Arzobispado de Granada recibió su último requerimiento.

Por su parte, el abogado defensor, Javier Muriel, considera que se trata de una "investigación muy temprana que se ha basado estrictamente en las declaraciones del único denunciante". El informe, agrega, "nunca habla de certeza o convencimiento, sólo de una hipotética apariencia, lo cual es lo mínimo para haber acordado una medida cautelar eclesiástica". En su opinión, pese a que las acusaciones pretendan convertirlo en "piedra angular de la instrucción", el expediente canónico "carece de base probatoria, como se demostrará en su momento".

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