Cuando el invierno sea más seco y el verano más tórrido

  • La temperatura media puede subir hasta siete grados en el peor escenario y las lluvias descenderán en más de un 30% · La red Rediam analiza el cambio climático y pone a Córdoba como modelo

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Verano de 2071. Quedan 60 años. Los medios de comunicación de la nueva época hablan de un agosto con máximas similares a las del desierto del Sahara y de un descenso de más del 30% en las precipitaciones anuales. Y lo que es peor, los informativos recuerdan que el invierno anterior ha sido uno de los más secos de la historia. Este relato que hoy parece de ciencia ficción será una nueva realidad si no se pone remedio al cambio climático. Córdoba y, por extensión, buena parte del Valle del Guadalquivir, la Campiña y las estribaciones de Sierra Morena soportarán este siglo un aumento de la temperatura media de 4,5 grados centígrados y un descenso de las lluvias de 200 litros por metro cuadrado, según una de las conclusiones que plantea la simulación al detalle desarrollada por la Red de Información Ambiental de Andalucía (Rediam), un órgano adscrito a la Consejería de Medio Ambiente que ha elegido Córdoba como centro de un estudio del proyecto europeo Adaptación al cambio climático (Adaptaclima).

La simulación, que se ha realizado para el horizonte 2071-2100, tiene dos escenarios distintos que plantean consecuencias del cambio climático basadas en una serie de horquillas de temperatura y precipitaciones. La primera es la denominada como A2 y es la que expone un mayor incremento de las emisiones derivadas de un incremento de la población a escala global en el último tercio del siglo. ¿Cómo afectaría esto a Córdoba? Con una subida de la temperatura media diaria de entre 2,5 y 4,5 grados y una disminución de las precipitaciones de 200 litros por metro cuadrado. Ello supone la pérdida de un tercio de las lluvias medias que caen actualmente en las zonas objeto del estudio, que van desde la Campiña Sur hasta Sierra Morena pasando por la vega del Guadalquivir y la capital. Incluso, en este capítulo se advierte que en un escenario extremo y en el peor de los casos las temperaturas podrían subir una media de siete grados.

Pero existe lugar para el optimismo. Porque en la segunda de las simulaciones, el incremento de las temperaturas es más moderado que en el expresado anteriormente. El repunte de la temperatura será de entre 1,5 grados y 2,5, un consuelo si se mira la tabla anterior pero una realidad preocupante si se tiene en cuenta que en los últimos años se viene observando un relativo incremento de las temperaturas medias. Y hay más. El informe avanza que aumentará el número de días y de noches cálidas en cada año debido a los efectos de los procesos a estudio. Según esta teoría, en el escenario más extremo las noches con más calor se aumentarán hasta 70 y en la simulación moderada este incremento será de 60. En el estudio de Rediam se explica además que ya no será posible irse a la Sierra para pasar mejor las noches de verano al aire libre porque "se va a producir una homogeneización de los climas característicos de sierra y de valle, en detrimento de las de la sierra", según se explica en el boletín de esta red, al que ha tenido acceso este periódico.

Los técnicos de Rediam desarrollan actualmente una extrapolación a toda Andalucía del estudio realizado en Córdoba, que ha contado con controles y con muestras en distintos puntos de una superficie de 125.200 hectáreas, un espacio igual al del término municipal de Córdoba capital, que es uno de los más grandes de España. En el citado boletín se explica que para realizar sus análisis en toda la región desarrollarán como primera acción un análisis comparativo de la evolución de la temperatura media y de las lluvias en los últimos 30 años utilizando la misma técnica que ha sido empleada en Córdoba.

Uno de los expertos en modelos de este tipo de la Agencia Andaluza de Medio Ambiente y Agua, Juan José Gutiérrez, explica en el boletín oficial de Rediam que estas previsiones hay que tomarlas "con cautela" porque este tipo de estudios se van mejorando. "Perfeccionamos los modelos y las proyecciones, los resultados varían hacia posiciones mucho más moderadas", explica Gutiérrez. Además, los paneles y teorías que guían este tipo de estudios van cambiando y eso hace que tenga que existir una necesaria adaptación a esas nuevas investigaciones.

El citado proyecto Adaptaclima está suscrito al programa europeo Sudoe, en el que participan las comunicadas autónomas de Extremadura, Galicia, País Vasco, Cantabria y otras regiones de Francia y Portugal. Tiene como objetivo estudiar el cambio climático en los recursos naturales en diferentes áreas del Suroeste de Europa, según expresa Rediam. Pero estas proyecciones no son cosa únicamente de latitudes sureñas, donde hay más preocupación por el incremento de las temperaturas porque se sufren de forma directa. Y es que para realizar estos estudios se ha contado, según explica Rediam, con los resultados del proyecto europeo Prudence, una iniciativa basada en los últimos avances en proyecciones de cambio climático para Europa. Para ello, se han tenido en cuenta proyecciones de distintas instituciones meteorológicas europeas usando modelos climáticos regionales.

Todos los datos que se utilizan y los que van a servir para desarrollar planes de simulación del cambio climático en Andalucía serán posibles gracias a las más de 2.000 estaciones meteorológicas integradas en la Red Ambiental de Andalucía. Estas instalaciones "monitorizan" a diario las ocho provincias andaluzas para conocer las dos variables clave para el estudio del cambio climático: la temperatura y las precipitaciones. Estas estaciones recogen diariamente sus datos y los envían a un nodo central desde el que se remiten a expertos ambientales para que éstos clasifiquen los valores hallados. De este modo, se puede saber cómo ha evolucionado la pluviometría en una determinada zona en un plazo de tiempo predeterminado.

Todo ello ayudará a prevenir lo que se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de la sociedad actual: el cambio climático, ya que se trata de un hecho que cambiará los estándares de vida tal y como los conocemos y alterará el entorno natural, del que dependemos. Ahora bien, los expertos aseguran que se puede poner remedio a esta situación. De otro modo, debemos estar preparados para vivir invierno secos y calurosos como el actual y para padecer 50 grados en verano como algo casi cotidiano en el Valle del Guadalquivir.

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