Un mecánico dirigía en El Rompido una red que daba cobertura a narcotraficantes

  • Dos agentes y un vigilante de aduanas formaban parte de la banda, que manipuló vehículos y patrulleras de la Guardia Civil

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La organización hacía las veces de agencia de seguridad: despejaba el camino a los grupos de narcotraficantes que operan en la Costa de Huelva y les daba garantías de éxito en el desembarco de sus alijos de droga. Casi dos meses después de que la Brigada de Estupefacientes de la Policía Nacional de Huelva desmantelara la red, en una operación coordinada por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 2 de Ayamonte, en la que también han participado la Fiscalía Antidroga y la Guardia Civil, se levanta el secreto de las actuaciones, que fueron avanzadas por este diario a comienzos del pasado marzo.

A este grupo organizado, que supuestamente tenía en nómina a dos agentes de la Guardia Civil (precisamente uno de ellos del Servicio Marítimo) se le imputa el sabotaje y destrucción parcial de las instalaciones del Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) ubicados en la zona más occidental del litoral, para dejar una zona ciega por la que los traficantes pudieran entrar sin problemas.

Ahora se conocen los puestos que ocupaban en la pirámide de la organización los principales protagonistas de la trama. La profesión del cabecilla de la red ha servido precisamente a la Policía Nacional para bautizar la intervención como operación Mecánico. Al frente del grupo se encontraba L.G.M., de 33 años, que supuestamente desde El Rompido manejaba los hilos de la organización, todos y cada uno de sus movimientos -era un secreto a voces en el núcleo costero- mientras que oficialmente se le conoce como mecánico de embarcaciones y su día a día no ha venido marcado por grandes ostentaciones.

A L.G. le consta una amplia lista de expedientes abiertos por Capitanía Marítima en los últimos años, presuntamente por infracciones en embarcaciones y relativas a permisos, y fuentes no oficiales llegan a situarlo en el entorno de Sergio Mora, El Yeyo (piloto de Fórmula 1 del Mar hasta su internamiento en prisión).

En el marco de la investigación, que se prolongó durante más de siete meses hasta que los investigadores lograron deshacer la trama, se constató que presuntamente los dos agentes de la Guardia Civil estaban integrados en el núcleo del grupo y facilitaban información sobre posibles operativos, además de la que aportaba un vigilante de seguridad destinado en la Agencia Tributaria, que trabajaba en el muelle del Tinto, punto en el que tenía controlados los movimientos de las patrulleras de Aduanas. Hasta el momento la operación se ha saldado con diez detenciones (las dos últimas en las últimas semanas), entre los que figuran el personal que estaba bajo las órdenes de L.G., que se encargaba de tareas como la vigilancia de miembros de las fuerzas de seguridad o el control de vehículos y embarcaciones.

La organización criminal ofrecía sus servicios a otros grupos de narcotraficantes, que denominaban "seguridad total", tanto en mar como en tierra, explicó ayer el comisario de la Unidad de Coordinación Operativa de Huelva, Francisco Durán.

Los miembros de la red consiguieron instalar diversos dispositivos electrónicos de localización (balizas) en vehículos de la Guardia Civil de puestos costeros -El Rompido, Cartaya y Punta Umbría- habiéndose detectado hasta estos dispositivos. Además, utilizaban terminales de transmisiones de los empleados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que eran "extraviados" los días de los alijos y con los que la organización estaba al tanto de los avisos realizados por la sala de operaciones de Guardia Civil.

Según la Policía, llegaron a instalar dispositivos de localización tanto en las patrulleras de Guardia Civil como en las del Servicio de Vigilancia Aduanera, con los que controlaban en todo momento su ubicación y movimientos.

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