Lorenzo del Río, presidente del TSJA

"Los medios deben autorregularse y no convertir la justicia en espectáculo"

  • "Que no se haga demagogia; si exigimos a los jueces que actúen con arreglo a la ley, debemos criticarlos o defenderlos con igual rigor y exigencia, con la medida de la propia ley, con argumentos jurídicos y legales"

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Lorenzo del Río pidió en Cádiz a los medios de comunicación que se autorregulen o se contengan al opinar sobre los jueces y sobre los procesos judiciales "para no convertir la justicia en simple espectáculo". El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) pronunció una conferencia en el Foro de Cádiz, organizado por Cajasol-Banca Cívica, el Casino de Cádiz y Diario de Cádiz. En su intervención hizo un alegato en favor de la independencia judicial y alertó sobre las consecuencias negativas de algunas actitudes que, dijo, es necesario contener. "No hagamos demagogia. Si exigimos a los jueces que actúen con arreglo a la ley, debemos criticarlos o defenderlos con igual rigor y exigencia, con la medida de la propia ley, con argumentos jurídicos y legales", dijo Del Río tras pedir a las fuerzas políticas y a los medios de comunicación que tengan "respeto a las normas constitucionales que delimitan sus funciones".

El magistrado no se anduvo ayer con rodeos al abordar algunas de las polémicas cuestiones de actualidad relacionadas con la justicia. Por un lado, planteó que el juez ha de tomarse en serio su propia independencia e imparcialidad y "esforzarse en actuar con sometimiento pleno a la Constitución y a las leyes, motivando jurídicamente sus decisiones y evitando los prejuicios que puedan asaltarle". Pero al tiempo apeló a la prudencia en los juicios de opinión paralelos al proceso judicial "con el propósito de establecer la que, según ellos, es la verdad del caso o, en fin, para afirmar que hay jueces que actúan en función de preferencias políticas o ideológicas".

Hay quien cuestiona permanentemente el resultado (la verdad) judicial, reflexionó, "cuando, al contrario, esta es la forma única de resolver los conflictos intersubjetivos en un Estado democrático de Derecho". Del Río considera que con esas críticas constantes "sufre todo el entramado institucional, porque este escenario no favorece la confianza de los ciudadanos en sus jueces".

En todo caso, Lorenzo del Río no dejó ayer de lanzar un mensaje a los propios jueces, a sus colegas y a él mismo. Solicitó prudencia y contención a los medios de comunicación y a los partidos políticos y a otras fuerzas sociales pero no por ello olvidó mencionar que los jueces que reclaman independencia también tienen importantes deberes que cumplir para lograrla.

"La actitud del juez es lo sustancial", afirmó Del Río. "De forma que, en última instancia sólo de la voluntad de los jueces dependerá la verdadera independencia de la justicia", sostuvo.

"De ahí la propia representación simbólica de la justicia", explicó: "La justicia no es ciega; se acostumbra a representarla como una mujer con los ojos vendados y una balanza en la mano. La balanza significa la ponderación justa de los hechos y las pruebas; la venda, la defensa del juez ante las presiones, los prejuicios morales, religiosos, ideológicos, las tentaciones económicas e, incluso, los intereses de los jueces (humanos, al fin y al cabo)".

En esa línea, Del Río abogó por un juez sujeto a premisas de máxima ética y e integridad profesional. Que son la guía de cualquier responsable público, advirtió, y "por tanto, de innecesario detalle, salvo que aceptemos irremisiblemente que nuestra sociedad actual camina, inexorablemente, a un cierto abandono y relajación de las profesiones, como consecuencia del fuerte relativismo que nos rodea y que parece absorberlo todo".

"El juez es garante de la ética social al erigirse en referente ético de la sociedad", anotó Lorenzo del Río, que regresó al plano de las autoexigencias profesionales después de señalar las conocidas carencias de la justicia.

Es cierto que la actual situación económica añade serias dificultades para atender debidamente la demanda de reforma, dijo, "pero como expresa el Nobel de Economía Krugman, en nuestro mundo lo que realmente escasean no son los recursos, ni siquiera la virtud, sino la comprensión".

Del Río destacó el "caudal humano" con que cuenta la Administración de Justicia y planteó la necesidad de que "la actual generación no quede agotada en esta situación de crisis".

No obstante, el presidente del TSJA cree que los jueces deben evitar en la medida de sus posibilidades que las frustraciones y déficits funcionales y organizativos repercutan con innecesaria o mayor intensidad en quienes se ven ante la justicia.

"No renunciemos", pidió, "a prestar un servicio más ágil, atento y de calidad, incluso con medios inadecuados e insuficientes. Si así lo hacemos o procuramos, nuestra legitimación como poder judicial correrá paralela a la mayor confianza de los ciudadanos, ganaremos en autoridad y seremos auténticos protagonistas y servidores del Estado de derecho". Del Río es partidario de unir "la propia sensibilidad judicial" a la "correlativa sensibilidad política y económica de los otros poderes del Estado". "Con ambos ingredientes, la justicia como servicio público será la solución. Ése sería, en definitiva, el mejor homenaje a los principios que inspiraron la Constitución de Cádiz".

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