El nazareno del Arny, uno de los mayores estafadores de España

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La banda de delincuentes que tenía secuestrado al empresario de Sanlúcar estaba liderada por un viejo conocido de las Fuerzas de Seguridad. Luis Miguel Rodríguez Pueyo, detenido en Sevilla junto con otro integrante de la red, es uno de los mayores estafadores que ha tenido España, un hombre que lleva más de 30 años cometiendo delitos, que ha estado en la cárcel en varias ocasiones por participar en decenas de estafas millonarias y que ha estado implicado en casos tan famosos como el Arny o en el de la desaparición del Nani, entre otros muchos procesos judiciales.

Rodríguez Pueyo se hizo famoso en el juicio del caso Arny, en 1997, al que acudía cada día disfrazado de una manera distinta. El más conocido de sus disfraces fue el de una especie de nazareno con una máscara con el que entró en la Audiencia de Sevilla, que le condenó a un año de cárcel más una multa de otros doce meses por su participación en esta red de prostitución de menores. Había días en los que iba con sombrero y gafas, otros con barbas postizas. En muy pocas ocasiones mostró su verdadero rostro.

A este delincuente se le consideraba el organizador de una serie de orgías con jóvenes adolescentes en un piso de la calle Betis, en Triana. Allí se rodaban unas películas pornográficas caseras que luego eran emitidas en el pub Arny, situado en la Plaza de Armas.

Pero su vinculación con el delito viene de mucho antes. Ya en 1977, veinte años antes del juicio del Arny, Rodríguez Pueyo estuvo implicado en la desaparición del industrial Felipe Batlló, delito por el que fue condenado a doce años de prisión por la Audiencia de Madrid. En este asunto conoció al aristócrata Jaime Messía Figueroa, su cómplice en el caso Nani.

Santiago Corella Ruiz, el Nani, era un conocido atracador madrileño que fue detenido por la Policía y desapareció poco después víctima de una mafia policial a principios de los años 80. Rodríguez Pueyo llegó a dar los nombres de tres pantanos diferentes en los que supuestamente se encontraba el cuerpo del Nani, mientras que su cómplice Messía Figueroa, que tuvo que ser extraditado de EEUU, declaró que fue él quien enterró al delincuente. Nunca se encontró el cuerpo.

Entre temporada y temporada en la cárcel, Rodríguez Pueyo tuvo tiempo también para intentar estafar a Publio Cordón, el empresario zaragozano secuestrado por los Grapo y aún desaparecido y para hacerse pasar por un intermediario de futbolistas para traspasar a Rafael Martín Vázquez del Real Madrid al Zaragoza.

En 1999 la Policía Nacional desmanteló una red de estafadores dirigida por él. Era una de las mayores organizaciones de timadores del país y a su líder se le acusó de nueve delitos de estafas inmobiliarias y en la compraventa de coches. Los agentes de la Brigada de Delincuencia Económica abortaron dos estafas contra el Banco Santander y la inmobiliaria Exclusivas Ramiro por importe de 60 y 100 millones de pesetas respectivamente después de sorprender a Rodríguez Pueyo y su banda tratando de adquirir una partida de whisky. En aquella ocasión se le intervino un listado de personas que habían participado en hechos delictivos que todavía estaban sin esclarecer.

El nombre de Luis Miguel Rodríguez Pueyo vuelve a aparecer ahora relacionado con el secuestro del empresario sanluqueño Rafael Ávila Tirado. Una nueva fechoría para redondear una carrera delictiva de más de tres décadas.

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