La negociación entre los farmacéuticos y la Junta se abre a un plan sectorial

  • Las corporaciones quieren abordar el ahorro en el gasto público en un contexto estable

Los farmacéuticos estudian ampliar el marco de las conversaciones con la Consejería de Salud sobre las medidas adicionales de control del gasto en medicamentos que baraja la Junta. Al menos, son 18 propuestas que, de plantearse, alejarían del centro exclusivo de la negociación el monotema melancólico de la denominada subasta de principios activos.

Los representantes de los boticarios recuerdan en su enumeración de propuestas los más de 15 años de alianza con el SAS, que en los días de vino y rosas hizo posible trasladar de los médicos a los farmacéuticos la prerrogativa de identificación del medicamento prescrito, inaugurando una era de sintonía y buenos réditos. Los colegios se plantean presentar en una panoplia asuntos diversos de ordenación profesional, logística y, por supuesto, prestación farmacéutica: como que se les respete el margen sobre el precio nacional, no el resultante de las estrategias del SAS. Algo que, al parecer, ahora, no rompería la cohesión territorial, eventual riesgo que ha enfrentado con la Junta a todo el sector. Todo empaquetado en un plan de estabilidad. Con el deseo de que ello permita reanudar las buenas relaciones de los viejos tiempos. En la medida de lo posible, porque lo hecho (decretos de recortes que han crujido a este entramado empresarial), hecho está y a ese hachazo se añade una herida por la que respiran algunos representantes de la profesión: por qué la Junta les hace esto a ellos, así, sin más alternativas, con la asertividad de quien tiene agarrado el BOJA por el mango.

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