Una ópera sin tenor que se queda en opereta

  • El PSOE andaluz se la juega hoy tras su arriesgada apuesta.

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Desplegado el teatro en Sevilla, el socialismo español (y andaluz) decide hoy su futuro. La federación anfitriona del 38º Congreso es, sin margen para la duda, la que más se juega en la votación que en la hora media de hoy, que determinará algo más que el nuevo líder del PSOE.

El estreno en la Secretaría General se producirá a 32 días de que arranque una campaña electoral en el que los socialistas se juegan a una carta conservar o perder el Gobierno de Andalucía y tras dilapidar prácticamente todo el poder municipal en la comunidad. Y sin embargo, la puesta en escena decidida por el aparato regional se corresponde poco, por no decir nada, con la trascendencia de esa coyuntura política.

Lejos de representar la unidad y el liderazgo, se optó por montar una ópera sin tenor que se queda en opereta: un género menor.

Tras pintar un decorado de neutralidad de cara no sólo al público sino a la propia organización, con la estrella de la compañía -José Antonio Griñán- sin cantar el aria en el que declarase a quién apoya legítimamente, la dirección andaluza, empero, ha trabajado con fruición en favor de uno de los oponentes, tensionando las organizaciones provinciales con el objetivo de lograr cuantos más apoyos para Carme Chacón fuesen posibles. Porque el silencio autoimpuesto a su tenor titular no ha impedido, sino todo lo contrario, que se visualice a todos sus afines remando en favor de la catalana.

La resultante, a día de hoy y previamente al escrutinio, es que otros destacados tenores del socialismo andaluz sí han irrumpido en escena y para defender en público justo lo contrario de lo que el aparato busca a hurtadillas.

El ejemplo palmario de ello son los tres predecesores de Griñán en la presidencia de la Junta de Andalucía -Rafael Escuredo, José Rodríguez de la Borbolla y Manuel Chaves- que sin miedo a ejercer el liderazgo moral que aún puedan tener ante su partido, han expresado, argumentándolo, su respaldo a la candidatura de Alfredo Pérez Rubalcaba.

Y en el argumentario han señalado la esencia del discurso que ha hecho hasta hace un año al PSOE la fuerza hegemónica de la política andaluza desde los años ochenta del siglo pasado.

Desde el 28-F de 1980, el socialismo andaluz supo articular hasta encarnarlo el pensamiento de que no podía haber una España de dos velocidades, con autonomías privilegiadas sobre otras. En la pelea de hoy, esos tenores han destacado el acierto de Rubalcaba de perseverar en la idea de que la solidaridad interterritorial es esencial para los socialistas frente a las consecuencias de amparar , como hace el PSC, el pacto fiscal que reclama CiU.

La arriesgada apuesta de la dirección andaluza de la farsa de la neutralidad activa sitúa en un verdadero brete al PSOE de Griñán. Tanto que ayer, ante lo ajustado e incierto del resultado, en los pasillos del hotel que acoge el 38º Congreso un destacadídismo griñanista e indisimulado defensor de Chacón advertía que, "si Alfredo gana, no podrá intervenir en las listas electorales de las autonómicas". Es la asunción de que la opereta final puede comprometer, aún más todavía de lo que está, la batalla electoral del 25-M.

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