La paralización en la A-7 se extiende a otro tramo con un túnel en riesgo de derrumbe

  • Los trabajadores han abandonado los túneles de La Minilla en Almuñécar · Aunque hay nuevos despidos en Puntalón, Acciona cree que van a terminar el tramo en verano

Comentarios 1

La A-7 no levanta cabeza. En los dos únicos tramos que se puede ver a alguien trabajando, la situación empeora por momentos. A los despidos del tramo Puntalón-Carchuna que se están produciendo en escala hasta finales de mes, se suma ahora el riesgo de paralización con el abandono de dos túneles clave en el tramo Lobres-Taramay y el peligro de derrumbamiento de uno de ellos, de manera que en su interior ya están cayendo rocas y puede dar al traste con el trabajo de años, además de comprometer el final de la autovía.

Uno de los dos túneles de La Minilla de la Autovía del Mediterráneo, en la Loma del Gato en Almuñécar, que se calaron hace unos meses, "se abandonó a su suerte en diciembre" y "corre peligro de derrumbarse" si no en su totalidad (posibilidad que no se descarta completamente) sí en parte, según los trabajadores de una subcontrata. "Los desprendimientos de roca afectan a unos 20 o 30 metros de longitud", afirmaron las mismas fuentes. De hecho, dicen que el problema es aún más grave en esta zona por las características del terreno, muy propenso al deslizamiento, además de existir "componentes sísmicos", según se explicó en el calado de los túneles que tuvo lugar el pasado verano.

El año pasado, a pocos días de la celebración de las elecciones, saltaron los rumores del abandono de la obra por parte de FCC. Según fuentes cercanas a la constructora, existían problemas burocráticos (al parecer, faltaba una autorización por parte de Fomento) en los que se traslucía una falta de compromiso económico. También argumentaban que no podían seguir sin "ese papel" por "si pasaba algo". La semana siguiente la polémica se zanjó con una visita de los empresarios de la zona, en la que pudieron comprobar durante esa jornada la buena marcha de las obras y el asunto se cerró.

Este periódico se puso en contacto ayer por la tarde con el Ministerio de Fomento y con la empresa adjudicataria sin que pudiera recibir sus versiones.

Los que sí quieren hablar son los trabajadores de una subcontrata que aseguran que "en esta parte del tramo (la que corresponde a los dos túneles) no hay nadie de FCC trabajando, acabaron en Navidad y cuando se fueron pensando que volverían después de las vacaciones navideñas no volvieron". Desde dos fuentes distintas más confirmaron que "no hay gente trabajando en este punto" y que "los han abandonado a su suerte". Sin embargo, el riesgo de desprendimiento ahora mismo afecta a uno solo de ellos.

El hecho de que dos meses después los dos túneles de 2 kilómetros que unen Molvízar con Almuñécar se hayan quedado tal y como estaban, aparte del mencionado riesgo que conlleva, compromete el futuro no sólo del propio tramo (para cuya finalización son necesarios 34 meses y este verano FCC reconoció que estaba al 30%) sino de la propia autovía. Este punto es en el que han existido más los empresarios locales en que es necesario que avance a la máxima velocidad posible, porque es clave para unir los tres principales municipios de la comarca y conecta la Costa (y la capital a través de la A-44) con Málaga, de ahí que se redoblaran los turnos durante meses. De ser cierto el peligro de derrumbamiento, habría que estudiar los movimientos de esos terrenos, lo que motivará un añadido presupuestario importante que redundará en que la aprobación inicial de la inversión resulte insuficiente. Ya existió en el pasado un modificado que paralizó el tramo hasta el punto de ser el más retrasado en un momento (2009) en el que todos parecía que se habían puesto en marcha. Además, sin su apertura no tiene sentido el tramo Guadalfeo-Lobres (que se vislumbra desde la autovía de Granada a la Costa), finalizado desde hace dos años que no lleva a ninguna parte.

El tramo Lobres-Taramay, que se desarrolla a través de un trayecto de 7,79 kilómetros de longitud, fue adjudicado a la empresa FCC por 84,4 millones de euros el 30 de enero de 2007 y tenía una fecha prevista de finalización de 34 meses, por lo que se esperaba su inauguración en diciembre del 2009, aunque las obras no se iniciaron hasta agosto de 2008, precisamente por la dificultad de las ejecución de los túneles.

En otros puntos del tramo se ve un gran número de excavadoras y camiones moviendo tierras y consolidando los terrenos sobre la Rambla de Molvízar que en pendiente unirán estos túneles con el viaducto del Lobres-Guadalfeo sobre el río Guadalfeo.

Mientras que el túnel de Lobres-Taramay pone aún más negro el futuro de la ansiada autovía que cruzará en el futuro el litoral granadino, en el de Puntalón-Carchuna, fuentes de la empresa adjudicataria Acciona ven con optimismo poder finalizar el tramo en el plazo previsto por el ex ministro José Blanco de verano de 2012, a pesar de la preocupación de los trabajadores que vieron ayer cómo dos nuevos compañeros eran despedidos. La explicación de la empresa es la misma que se dio en su momento en Lobres-Taramay: "Se marchan porque han terminado su cometido".

Desde que se reanudara la obra hace ahora un año, explican desde la constructora que ha habido "una evolución en la traza del tramo" que, según los mismos operarios, puede estar ya "a un 90%". Sobre el terreno se puede ver que en el anejo motrileño de Puntalón se dibuja perfectamente el trazado de la enorme recta que unirá este ramal de la A-7 con el de La Gorgoracha que realizaba la compañía Isolux Corsán y que actualmente está parado. Sin embargo, el movimiento de camiones transportando tierra ha cesado y sólo se adivina por el ruido que hacen en su interior obreros trabajando dentro de los túneles 1 y 2. Sobre su cubierta se ve el alquitrán utilizado para sellar el techo. Se están realizando tareas de recubrimiento y se le ha dado forma al embovedado. Es por ello que son optimistas. "Si no pasa nada raro y no se para la obra, el tramo podría estar listo para el verano", sostienen las mismas fuentes.

También en los túneles de La Fontanilla, donde el mismísimo ministro de Fomento subió en febrero de 2011 para constatar los trabajos, se han realizado las correspondientes calas y se están realizando labores de recubrimiento.

Desde Acciona quieren restar importancia a las declaraciones pronunciadas sobre nuevos despidos y la presunta paralización de la obra. "Una obra se realiza por fases, en la medida que se finaliza una fase, esos trabajadores sobran. Los despidos que se realizan es porque se ha finalizado esta faena" y niegan que en principio se vaya a paralizar la obra. No obstante, los trabajadores son recelosos y no se fían por los crecientes rumores "de que no hay dinero"

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios